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lunes, 3 de septiembre de 2007

¡Pasé Agosto!

Y ando feliz como una perdiz =)
Porque yo pensé que no iba a poder y quise tirar la esponja incluso, tipín en junio, cuando en medio de un delirio de fiebre le dije a mami: hasta aquí no más llegué, te dejo todas mis cosas que no son muchas, pero cuídame!.

Y en la historia quedará el invierno más sufrido de mi corta pero linda existencia. Atrás quedarán las noches en vela porque me ahogaba con mis propios moquitos (ajaja) y las mañanas en que mi hermana me recriminaba por haberla despertado cuando me sonaba en medio de la noche…
No recordaré nunca más los intensos dolores de oídos –que al menos me dieron la excusa de comprar unos gorritos muy lindos- ni el mareo, ni los dolores de cabeza y todas las molestias secundarias del maldito resfrío. Atrás quedarán incluso mis dolores de rodillas de tanto caerme en la plaza de la constitución, en la calle, en el metro, en mi edificio, etc. ¡¡porque no habrá ni agua ni hielo sobre el cual resbalarme!!

¡JA! Le diré al dueño de farmacia Ahumada, ya no se hará más millonario a mi costa! ¡JA! Le voy a decir al señor Elite, porque me niego a volver a comprarle pañuelitos durante este año! ¡JA! Le digo a mamá que no me dejaba salir los fines de semana porque, según ella, yo volvía más resfriada. ¡JA! Le diré a mi jefe que nunca quiso darme licencia, pero que por eso, podré tomarme vacaciones “patrioteras”. ¡JA! Le diré al doctor que no quiso pincharme contra la influenza, porque me dio de todo este año ¡menos influenza! ¡JA! Me diré a mí misma, porque no tendré la excusa de comer cosas calóricas para “entrar en calor”…

Y así, con la cara llena de risa, me siento como un caracol sacando los cachitos al sol. Porque igual me va a dar alergia en unos meses más por el maldito plátano oriental, pero no importa porque ¡voy a disfrutar este momento!
De hecho voy a llegar a la casa a guardar todos los abrigos, bufandas y chalecos de lana. Ídem con los zapatitos de lana que me tejió mi abuelita para dormir!
Y de pasadita, les compraré algo rico a mis abuelitos, para que celebremos juntos que ¡todos pasamos agosto!

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