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lunes, 10 de septiembre de 2007

Test Psicológico

El otro día hablaba con un amigo quien, en su eterna búsqueda de la pega perfecta, tuvo que enfrentarse a ¡3 test psicológicos en una sola semana!
Y yo con ataque surtido, preguntándole cómo estaba y más importante aún, dónde estaba, para que me avisara a qué andén tenía que ir buscarlo para evitar que se tirara al metro, porque yo estaría francamente desmoralizada. Claro que toda mi preocupación sólo provocó una inmensa carcajada al otro lado del teléfono porque para él había sido muy fácil, ya que todos los profesionales “de la salud mental” lo habían felicitado.
“¿Y no te sentiste un poquito loco después de todos esos test?”, seguía yo contrariada aún –y sin creerle mucho tampoco- pero su negativa me descolocó: “No poh, ¿cómo me voy a sentir loco si todos me encontraron cuerdo?”

Y ahí quedé yo… o sea que ¿sólo a mí me va mal en los test psicológicos? No significa que todos me hayan tratado de loca, pero recuerdo que para hacer mi práctica profesional tuve que mentir un poco. ¡Pero poquito! Porque en verdad quería quedar y a la primera ronda me tincó que estaba afuera.
No sé si seré muy mente de alcantarilla o qué, pero en varias de las imágenes que me mostraron (el test de Roscharch o algo así) para adivinar qué decía mi inconciente yo vi puras parejas –y en actitudes dudosas más encima-. Grande fue mi sorpresa cuando al salir, todos mis amigos aseguraron haber visto pájaros, ranas y mariposas. Mal. Ni hablar de cuando en una de las imágenes vi clarito algo así como un asesinato -o sea, hasta yo le obvié eso al psicólogo porque me tincó que no podía ser-.

Y un año después empecé a discutir con el psicólogo de una empresa X porque según él, “nunca en su vida” le había tocado que un “postulante” le preguntara a él, “el profesional” porqué le hacía “esas preguntas” y que más encima “se negara a responder” por “proteger su vida privada”. Después, como no quiso seguir hablando conmigo, puso un lápiz en mi mano y me enfrentó a 7 páginas de preguntas.
Primero me sentí impulsada por todas las opciones A, pero pensé que sería muy fácil y me entró la duda, así que le dije: “Ajá! Todo esto es trampa, cierto?” y él miró el cielo y me dijo que “la hiciera corta, por favor!”.
Como yo estaba convencida de que era todo trampa empecé a analizar otras respuestas, pensado que después de todo no era taaaaan malo vivir en una ciudad lluviosa, aunque yo sé que me deprimiría a mango viendo llover todas las tardes desde mi ventana... Así como aseguré que feliz me iría a vivir sola a un cerro, a sabiendas que me moriría al primer día sin tener a nadie con quién hablar; lo mismo como tuve que negar que creo en las otras vidas y cosas así, para no parecer tan esotérica.
En fin, una tarde llena de una que otra mentira “piadosa”… Pero mi mamá me dijo que eso no era malo porque de todos modos, no se puede mostrar todo lo que uno es a la primera, siempre hay que guardarse algo. (Ahora que lo pienso me tinca que ese tema salió por otra cosa, pero bueno…)

Pd: Sólo para que no quede la idea de que soy digna niño símbolo de El Peral, les cuento que sí quedé en la práctica de La Tercera y en la empresa X no, ¡y estoy segura que fue culpa de ese psicólogo!

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PD: No se olviden de pasar por el Blog de Mister&Cover, porque esta semana comienzan las primeras entrevistas para conocer a los candidatos!

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