miércoles, 2 de enero de 2008

2008 de Amarillo y Cantando

El 31 nos juntamos toda la familia en la parcela de mi primo y con mi hermana estábamos re preparadas, métale bajando música prendida para bailar toda la noche. Llegamos y estaba la full producción, es como cosa de familia parece. Yo era la encargada del cotillón así que llevaba bolsas con sombreros, antifaces, pulseras luminosas y cosas así. Pero la casa estaba preciosa y más encima, en el patio –bueno, la parcela- estaban las mesas, demasiado decoradas y…
Ahí le vi. La pantalla blanca y un equipo de música: ¡karaoke!
Debo admitir que me tenía nerviosona el tema, hacía como que hablaba pero de reojo le coqueteé toda la noche al karaoke. O sea, yo tengo el problema del cantante incomprendido, ese que canta muy bien pero el resto no le escucha tan bien, pero las ganas de poner mi canción favorita y cantarla a todo chancho no me la quitaba nadie.

Después de la cena, mi tío casi nos hizo llorar a todos, pero dulcemente. Hizo un video con fotos pero the real antiguas, así como cuando las cámaras tenían un pajarito y se disparaban con polvo incluido. Mis abuelitos ya salían abuelitos, así que todavía no sé cómo eran de jóvenes, pero después empezaron a desfilar en las fotos mis papás y mis tíos, en esa época en que todos eran regios y galanes (ja).
¡Y mi papá tenía pelo!
O sea, no es como que yo no supiera, si sabía que en algún pasado tuvo así como por lógica, pero nunca lo vi y no le creía que fuera chascón tampoco, si papá es joven y pelado. Pero sí era chascón y parece que de ahí yo saqué mis rulos. Mi mamá se veía regia y no sé cómo me discute por seguir la moda, si ella parecía portada de revista de la nueva ola (Y le tiré el carnet!) También salíamos todos los primos, en unas pintas que gritaban “ochentenas”, cuál de todos peor, si yo creo que afortunadamente uno mejora con los años, pero muy lindos los recuerdos.

Pero volvamos al tema del karaoke.
Así como pocas veces ocurre conmigo, me hice de rogar. Pero en serio, si apenas prendieron el equipo el público gritaba –bueno ya, mi familia- “Cote, Cote”, y a mí como esos gritos me hacen sentir famosa, pero igual me dio pánico escénico.
Hasta que salió la canción de Chayanne. Y tuvieron que sacar mesas del medio porque si digo que me abalancé al escenario, es poco. Más encima con un kilo de cotillón encima y los cables, fue show. ¡Incluso me grabaron! (admito que estaba embalada) Y mi tío está amenazado con demanda si lo sube a youtube, porque no quiero desperfilarme siendo tan joven.
Ah y me compré ropa interior amarilla. Me la puse y es tan linda, que creo que la ocuparé el resto del año también.

Recibí casi todos los abrazos que quería, me junté con los que más quiero y nos reímos hasta hacer micro-abdominales. Bailé con mis sobrinos, sobre todo con Daniel, que insistía en que lo tomara en brazos para seguir los pasos de las sonoras varias. No sé cómo no nos caímos, pero todavía escucho sus risas cuando lo hacía girar.
Ojalá que sea cierto que lo del 1º de enero es un designio de lo que viene para el año, porque éste estuvo increíble.

¡Saludos a todos! ¡Espero que hayan tenido un Año Nuevo increíble!

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