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viernes, 8 de febrero de 2008

¡Tiembla Pirque!

Mañana tengo matrimonio. O sea, no el civil que es hoy, sino la celebración. A la hora de almuerzo. Parcela en Pirque. Piscina y bikini. Estoy nerviosa:

¡Quién va a un matrimonio en bikini!
La Cote, obvio.

Y ayer dejé loca a la niña de una tienda, explicándole con dibujo el bikini que quería, rebajado acá, pero con tiritas acá, en fin. Me probé 20. Fácil. De reojo la miraba y la pobre se agarra la cabeza a dos manos. Cuando elegí el modelo le dije “¿Y no lo tiene con brillitos?”, me echó una mirada así como Hannibal en el Silencio de los Inocentes. “Es que es para un matrimonio”, le decía yo para convencerla porque obvio que no me creyó, mientras me tiraba indirectas como que había que cerrar la tienda.

Me dan susto las fotos de la posteridad, donde nadie me diría “Cote, qué lindo tu vestido!”, sino que “¿Y ese bikini?”… aunque eso sería piola, lo terrible sería “Oye Cote, cómo vas a la piscina así?”.
Y yo estoy estresada. Hoy llego a ponérmelo sólo para saber cómo se pesca el ramo de novia en bikini.

Pero estoy feliz porque me encantan los matrimonios y este es muy especial porque es de uno de mis primos regalones. Y he ido a muchos y eso me recuerda la película “27 bodas” y yo no quiero llegar a eso. Yo creo que con 10 estamos bien antes del propio… ó 20 a todo reventar.
Por mientras, desfilo en bikini, hasta que me acostumbre.
¡Tiembla Pirque, allá voy!


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domingo, 20 de enero de 2008

En Búsqueda del Don

Cuando era niña era seca jugando tenis. O sea, papá que es seco y fanático, se puso chocho al ver que su primogénita había heredado el don. Y yo, después de haber probados otros deportes, también pensé: “¡Esto es lo mío!” así que partía más embalada que nadie, incluso los fines de semanas, ahí, en medio de la cancha soñando con el Wimbledon. Bueno, no sé si tanto, pero igual quería participar en torneos y cosas así.

Lo malo es que la gracia me duró como un año solamente, porque justo ahí quedé ciega. Pero the real ciega, así como la Esmeralda en esa teleserie cebolla que daban hace años en RedTV, donde se lo llora todo por el protagonista que está enamorado de la hermana y de ella no, porque es ciega, pero recupera la visión en el último capítulo y se casan igual.

El tema es que yo me “hice un Esmeralda” y estaba ciega, o sea, no veía nada como a un metro de distancia, entonces dejé de darle a la pelota. Papá se agarraba los pocos pelos que tenía, histérico, pensando en que su niña había perdido el don y se cansaba de darme instrucciones, cuando al final el tema era que yo sólo veía una mancha amarilla. Y en esas condiciones, era más sano esquivarla para evitar un moretón en la cara que lograr responderla al otro lado de la red.
Y después el oculista, muy poco práctico, me recomendó unos potos de botella, que obvio que no me servían ni para el estilo ni para correr muy rápido. Después los lentes de contacto que se endurecían con el polvo y así, puros problemas. Al final, “tiré la raqueta” como dicen los profesionales y nunca volví al temita.

Todo esto es motivo de chiste en mi casa, porque cada vez que papá va a jugar tenis yo le recuerdo que tenía el don, que si no hubiera sufrido “un Esmeralda” hoy sería súper famosa, viajando con una raqueta al hombro y sería la novia de Fernando González, porque claro, no hay ninguna chilena que le haga el peso y por eso pololea con la argentina, pero después de verlo en el comercial de Hass, te apuesto que hubiera sido yo la nueva novia de Chile.
En fin… El otro día papá me pilló volando bajo y me dijo que, como ahora estaba operadita de mis lindos ojitos y tenía vista 20/20, debería volver a jugar. Y a mí me picó el bichito.

Mamá me dijo que era por González, pero yo le respondí que no, es por el don.
Porque asumiendo que yo sufro de miles de síndromes –como del cantante incomprendido, el de Zamorano, el de la Guachomina Intimidante, el del Antílope y otros- es demasiado importante tener dones. Así como para compensar yo creo. Y hay que ser muy bestia para tenerlos y después perderlos. Y yo puedo ser muchas cosas, pero no bestia.

Lo único malo de todo esto es que papá tiene un muy mal concepto de los deportes. Porque es como los “hermanos dolor”, o sea, si no hay sufrimiento, no hay ejercicio. Yo le digo que está mal enfocado, si igual la gracia es disfrutar del paleteo, pero él no. Si jugamos tenis tiene que ser a la hora en que las palomas caen asadas, tipo 14.00 horas, al menos jugar una hora sin descanso y sin agua.

Y aquí estoy ahora, preparándome mentalmente para un partido de tenis con el papá. Estoy nerviosona, lo admito, además como que me fijé que no tenía ninguna tenida para hacer ejercicio y él me dice que es porque soy demasiado floja. Yo le digo que soy seca, lo que pasa es que mis actividades que queman calorías no aparecen en los juegos Olímpicos. Papá me mira feo porque es súper mal pensado y yo le digo que por bailar tampoco te dan medallas. Cien puntos para mí. Se ríe y me dice que en la cancha veremos mi estado físico. Y yo, si a algo le tengo poca fe, es a mi estado físico.

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miércoles, 2 de enero de 2008

2008 de Amarillo y Cantando

El 31 nos juntamos toda la familia en la parcela de mi primo y con mi hermana estábamos re preparadas, métale bajando música prendida para bailar toda la noche. Llegamos y estaba la full producción, es como cosa de familia parece. Yo era la encargada del cotillón así que llevaba bolsas con sombreros, antifaces, pulseras luminosas y cosas así. Pero la casa estaba preciosa y más encima, en el patio –bueno, la parcela- estaban las mesas, demasiado decoradas y…
Ahí le vi. La pantalla blanca y un equipo de música: ¡karaoke!
Debo admitir que me tenía nerviosona el tema, hacía como que hablaba pero de reojo le coqueteé toda la noche al karaoke. O sea, yo tengo el problema del cantante incomprendido, ese que canta muy bien pero el resto no le escucha tan bien, pero las ganas de poner mi canción favorita y cantarla a todo chancho no me la quitaba nadie.

Después de la cena, mi tío casi nos hizo llorar a todos, pero dulcemente. Hizo un video con fotos pero the real antiguas, así como cuando las cámaras tenían un pajarito y se disparaban con polvo incluido. Mis abuelitos ya salían abuelitos, así que todavía no sé cómo eran de jóvenes, pero después empezaron a desfilar en las fotos mis papás y mis tíos, en esa época en que todos eran regios y galanes (ja).
¡Y mi papá tenía pelo!
O sea, no es como que yo no supiera, si sabía que en algún pasado tuvo así como por lógica, pero nunca lo vi y no le creía que fuera chascón tampoco, si papá es joven y pelado. Pero sí era chascón y parece que de ahí yo saqué mis rulos. Mi mamá se veía regia y no sé cómo me discute por seguir la moda, si ella parecía portada de revista de la nueva ola (Y le tiré el carnet!) También salíamos todos los primos, en unas pintas que gritaban “ochentenas”, cuál de todos peor, si yo creo que afortunadamente uno mejora con los años, pero muy lindos los recuerdos.

Pero volvamos al tema del karaoke.
Así como pocas veces ocurre conmigo, me hice de rogar. Pero en serio, si apenas prendieron el equipo el público gritaba –bueno ya, mi familia- “Cote, Cote”, y a mí como esos gritos me hacen sentir famosa, pero igual me dio pánico escénico.
Hasta que salió la canción de Chayanne. Y tuvieron que sacar mesas del medio porque si digo que me abalancé al escenario, es poco. Más encima con un kilo de cotillón encima y los cables, fue show. ¡Incluso me grabaron! (admito que estaba embalada) Y mi tío está amenazado con demanda si lo sube a youtube, porque no quiero desperfilarme siendo tan joven.
Ah y me compré ropa interior amarilla. Me la puse y es tan linda, que creo que la ocuparé el resto del año también.

Recibí casi todos los abrazos que quería, me junté con los que más quiero y nos reímos hasta hacer micro-abdominales. Bailé con mis sobrinos, sobre todo con Daniel, que insistía en que lo tomara en brazos para seguir los pasos de las sonoras varias. No sé cómo no nos caímos, pero todavía escucho sus risas cuando lo hacía girar.
Ojalá que sea cierto que lo del 1º de enero es un designio de lo que viene para el año, porque éste estuvo increíble.

¡Saludos a todos! ¡Espero que hayan tenido un Año Nuevo increíble!

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lunes, 3 de diciembre de 2007

Muy Chúcara

Según mi hermana está muy mal que yo le diga a la gente que es chúcara, porque ese término es para los animales. Un caballo puede ser chúcaro, una mula es realmente chúcara y así. No la mamá, por ejemplo.
Pero mamá es súper chúcara a veces. Cuando me reta y yo no le hago caso, yo le digo que llega a parecerse a Chucky de tan feo que me mira. Y me mira más feo.
Le digo que si yo me la encontrara en un callejón oscuro, saldría arrancando. Más chúcara se pone. Pero es por ratitos no más, el resto del tiempo la mamá es lo más dulce que hay.

Mi vecina sí que es demasiado chúcara y a tiempo completo. Nos ha hecho la vida imposible desde que llegamos al departamento. A mí me odia y eso que soy enferma de simpática.
Ella se transformó al judaísmo para casarse con un judío y como estaba en plena época de cambios, de pasadita aprovechó de cambiarse el nombre también. Y él la dejó porque es enferma de neurótica y con una hija que tiene como mi edad y recién salió del colegio. Con abogado nos soplaron.
Y nos obliga a decirle Jael, que es como su nombre religioso, pero las cartas le llegan a nombre de Juana o algo así, muy chileno en todo caso.
Y yo para reírme le digo: “Juana, te llegó carta” y ella me gruñe. The real chúcara.

El sábado celebramos el cumple de papá, que en realidad está de cumpleaños mañana. La pasamos demasiado bien y el fotógrafo oficial nos sacó cientos de fotos demasiado entretenidas, como cuando los obligué a todos a poner cara de sorpresa y cosas así. Lo único malo es que el fotógrafo oficial es mi tío favorito, que siempre me entrega las fotos como al cumpleaños siguiente, así que no prometo mostrarlas.
La cosa es que estábamos demasiado prendidos en el cumpleaños cuando la vecina de la casa del lado gritaba y gritaba en el portón. Yo bajé bien enojada porque me carga que griten y me cuenta: un auto estaba estacionado en la salida de autos de su casa y ella no podía ni entrar ni salir.

Y mis ojos brillaron: ¡era el auto del papá de la vecina chúcara!

Así que le dije que llamáramos al tiro no más a un inspector para que le pusieran un parte. Pero la vecina que es como súper mística, ora a la pachamama y todo eso me decía que no, porque íbamos a armar un lío. Y yo dale con dictarle sus derechos, que era un atropello que le taparan así la entrada, así que le presté mi celular y llamamos. A esas alturas estaba la mitad del cumpleaños en la calle y yo dale que dale con que se merecía un parte.

Y llegó el inspector. Miró la escena y como que le daba lata cursar un parte, porque más encima era re tarde y estaba la Teletón y todo eso. La vecina mística no sabía qué hacer y yo le insistía al inspector que era una falta de respeto, que así daba vergüenza vivir en su comuna así que se lo sacara no más, que si no, yo iba a reclamar.
Y se lo sacó.
Yo me reía sola y habría pagado por verle la cara a la Juana, alias Jael.

Me voy a ir al infierno, pero quedé feliz.
Porque la chúcara no sólo se quedó con un tonto parte de 30 lucas, sino que se lo pegamos al vidrio. Al medio del parabrisas.
Porque al inspector se “le olvidó” ponerlo y nosotros teníamos miedo de que se le perdiera. De puro buenos que somos.
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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Yo me Creía Schumacher

A mí me encanta manejar.
El único trayecto al que le hago el quite es al centro de Santiago, porque los peatones tienen ese fenómeno de “oveja” que cuando uno cruza ¡todos le siguen! Sin importarles si están con rojo o no. Más encima en las calles del centro como que creen que todo es paso de peatón y nones: ¡por eso existen los semáforos!
Pero ellos no, llegan y se lanzan y me he quedado mil veces metida en medio de la calle porque ya me dio la luz roja y los peatones, todos tiernos, paseando…

Una vez una señora me gritó el tremendo garabato por haberme quedado ahí al medio y me golpeó el auto. Ultra agresiva. Y yo bajé el vidrio y le grité: “cómprate un auto, perica”.
Fue mi desquite macabro y le pedí a San Pedro que cerrara los ojos, porque lo vi echándome del cielo de una patada. Pero igual me sumé mil puntos, porque nadie me garabatea ni nadie le pega a “La Joyita”.

“La Joyita” es el auto. No sabemos cómo anda todavía si a cada rato le dan unos ataques como si quisiera irse al cementerio de los papús, así que lo tratamos con mucho cariño para que no nos deje en pana. Y cuando lo dejamos estacionado papá hace como que le pone alarma para alertar a los patos malos. Y eso que no tiene ni alarma.

Yo le digo que si a alguien se le ocurre robarse a “La Joyita”, le va a dar pena y lo más probable es que nos deje plata arriba del auto…

Pasé a buscar a mamá al trabajo y como que le da susto ir conmigo de copiloto. Apenas se sienta se cruza el cinturón de seguridad. Yo le digo que es enferma de miedosa si no pasa nada, pero cada cierto rato me dice que frene un poco.
Le indico la velocidad a la que voy y después la señaletica, que andamos de lo más coordinadas siempre. Me mira feo y sigue.
¿Vas apurada? No. Entonces porqué tan rápido. Mamá, es como soy como Schumacher, amo la velocidad y no puedo andar lento. Y quién es Schumacher. Mamá, si sabes quién es. Ya, pero él compite y le pagan por eso, a ti no.
Punto para ella. Freno un poco.

Pero ayer me piqué.

Pasó una viejita como de 90 años echa un bólido al lado mío, en un tremendo auto. Tan grande, que hasta “La Joyita” se ofendió. Schumacher se me había ido a las pailas, derrotada por la protagonista de “Los años dorados”.

Y estoy segura que la vieja me sacó la lengua cuando pasó rajada al lado mío.

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lunes, 19 de noviembre de 2007

Me Voy al Infierno Vegetal

Maté a la planta de la oficina.
Bueno ya… a las cuatro plantas que teníamos.
En realidad no es como que las haya tirado del 7º piso, ni las metí a la tina para acuchillarlas por sorpresa como en psicosis.
Como dijo papá: “Sólo las dejé morir”.

Y tuve que confesarme con mamá, que es la amante de las plantas que tiene convertido mi living en una selva. Y cuando le conté, me miró con cara de odio mientras yo le explicaba a la velocidad de la luz que admitía la culpa, que era una mala madre de vegetales, que sólo me acuerdo de alimentar al perro cuando me ladra y que las plantas ¡no ladraban! Que todo había partido con mi viaje a Mendoza, porque antes tenía una rutina para echarles agua, pero como allá hice de todo menos regar, lo había olvidado y de eso hace… varios días…

Y que por último yo no tenía toda la culpa, porque la planta que más muerta estaba, era la de la oficina de papá.

“¡¡¿Y qué tiene que ver eso?!!” me preguntó ella, como si fuera San Pedro Vegetal y quisiera lanzarme de una patada del cielo verde.

“Que papá fuma mucho entonces la planta ni podía respirar, la pobre estaba hasta asmática yo creo. Además, que él es muy estresado y la pobrecita recibía puras malas vibras todos los días. O sea, ¡no se murió solamente porque yo no le eché agua!”.
Y como le dio risa mi explicación, mamá me perdonó.

¡Pero yo temo que las plantas vengan a tirarme las patitas en la noche!

Así que las tengo en la UCI, aplicando agua por gotitas con algodones –como me obligó mamá- y hablándoles dulcemente.
Porque según la nueva defensora universal de esos seres verdes, hay que hablarles e incluso cantarles para que estén bien, cosa que además de encontrarla un tanto ridícula le dije que me quitaría mucho tiempo.
Pero ante esa mirada de fuego de mi progenitora que me culpa de asesina, no me quedó de otra que partir al nuevo cementerio vegetal a disculparme con ellas.
Ahora les canto también -esto de trabajar sola...- claro que sólo reggeaton, así que si salieron medias doctas en el tema musical, no le veo mucho futuro al tema.

Pd: Gracias por todos los saludos deseándome suerte! Me fue bien en todo así que ando más feliz que una perdiz, salvo por mi asesinato múltiple, claro…

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lunes, 1 de octubre de 2007

Isolda Noctámbula

Soy sonámbula desde que tengo uso de razón. Situación que provocó por lo demás varias risas cuando llegaba dormida, muy pequeña aún, a la pieza de mis papás a ofrecerlas cosas, salía de mi cama a recorrer la casa o simplemente despertaba a mi hermana con mis diálogos incoherentes. En realidad, ella es la única a la que no le da gracia el temita, porque me dice casi todas las mañanas que la asusté en medio de la noche con un tremendo grito, o que despierta cuando siente que estoy muy cerca de ella mirándola (y dormida!) bien raro…
Yo le he explicado que si le hablo tanto debe ser por todo lo que la quiero y que no puedo dejar de comunicarme con ella ni en sueños, pero el susto que le dio cuando la otra vez “le pasé a pegar” –fue sin querer- porque me estaba vistiendo dormida así como para salir tipo 3 de la mañana, no se lo quita nadie.

De hecho a mí me encanta ser sonámbula y tener somniloquia -hablar dormida-, porque creo que tengo muchas cosas que comunicar y que definitivamente el día se me hace corto, entonces, mi cerebro se niega a dormirse.
Hace tiempo un psicólogo me dijo que el sonambulismo no era tan genial como yo lo pintaba, porque finalmente no dejaba a mi mente descansar y que podía deberse a muchos traumas. Y si hay algo que yo no soy es traumada, así que nos trenzamos en una dura discusión, donde él me tiraba a Nietzsche y Freud por la cabeza como ametralladora, mientras yo le respondía que proceso muchas ideas por minuto, que mi escasa capacidad de concentración sólo se debe a que me encanta divagar y que por último, qué sabía él si a mí me encantaba ser sonámbula.
Sí, porque lo encuentro de una extravagancia que me hace más especial aún. Ja!

El único problema del sonambulismo es que cuando no duermo sola, estoy preocupada de lo que dirá mi inconciente. Incluso, una vez de paseo en la playa con unos amigos, éstos se turnaron para interrogarme dormida. Afortunadamente, y pese a una que otra cuota de alcohol en mi sangre, me porté como toda una señorita y no dejé salir ninguno de mis escabrosos secretos.

También me pasó con un ex que, escandalizado con mi vida noctámbula, me despertó para amenazarme con irse de la pieza si yo seguía hablando tonteras. Y después supe que todo su enojo era porque le pareció escuchar que yo llamaba a otro hombre entre sueños, pero me defendí como gato de espaldas y salí airosa.

Porque, o sea, si esas cosas no las comento ni curada, ¡menos dormida!


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Pd: Necesitamos su apoyo, pareja número 1, vote aquí!

martes, 25 de septiembre de 2007

¡Feliz Matrimonio!

Por si alguno no leyó, antes de irme a mis merecidas y poco patriotas vacaciones del 18 a Argentina tuve un matrimonio. He ahí la causa de la pequeña caña que me acompañó casi todo el viaje y que me hizo abrir los ojos recién en la aduana, donde casi no reconocía ni a mi maleta y me di cuenta que dejé la mitad de las cosas que tenía que llevar al viaje en mi casa.

En fin… pero el tema importante es el matrimonio de Alejandro y Valeria: mi primo y su flamante esposa.

Y qué manera de pasarlo bien. Además que me veía regia en mi tenida de fiesta.
Pero no voy a quitarle protagonismo a la novia, que se veía bella-bella y mi primo entero guapo. La iglesia preciosa, la ceremonia la hizo un tío nuestro que es diácono y como es de la familia, se alargó un poco y yo que estaba famélica y casi dormida, pero muy lindo todo. Después ya estábamos en el local y tras asaltar entre varios a los pobres mozos que corrían despavoridos tratando de quitarnos los aperitivos varios, vino una cena impecable, con show de fuego incluido, jaja, demasiado top.

Al rato comenzó la fiesta con un show muy entretenido del DJ, que se juraba Chayanne –en realidad era literalmente el doble de… pero se vestía igual y daba instrucciones desde un aparatito bien raro- Y de ahí con todo a la pista del baile…
¿Han visto Flash Dance?

Bah! La mina que sale ahí no es nada al lado mío. Lo único que no bailé fue cueca porque va contra mis principios, pero hasta las 5:30 a.m. fui la reina de la pista y pasé por reggeaton, cumbia, salsa, merengue, ochenteros, tecno y así, todos los estilos musicales imaginables. Ni hablar de cuando salió el cotillón a escena, a mi me faltaba cuerpo para ponerme más cosas encima, ja! De hecho cuando no daba más un tipo –un tanto ebrio y que por cierto no conocía- me insistió tanto en bailar que accedí y terminé haciendo show sola al medio de un círculo, pero bueno, la pasamos increíble. Mi pareja se portó del uno también, pucha qué prendido salió mi amigo, si cuando me cansaba yo él quería seguir bailando y viceversa. Lo pasamos demasiado bien.

Pero volviendo al tema central de esto –no, no soy yo siempre- el matrimonio fue perfecto. Mi primo y mi nueva prima estaban felices y eso era lo único importante. Compartieron con todos, yo que andaba poco prendida logré que nos sacaran el doble de fotos en nuestra mesa y ellos se dedicaron a disfrutar, lejos de todo el estrés típico de los novios.
Ale y Vale: No sé si pasen por acá –aunque los voy a hinchar- pero si leen esto, quiero decirles que su matrimonio no pudo estar más perfecto, todos lo pasamos demasiado bien y esto, sin duda, tiene que ser sólo el comienzo de una bella historia juntos, en la que les deseo toda la felicidad del mundo.
Que yo no podía estar más feliz, me emocioné hasta las lágrimas mil veces y pucha que bailé y lo pasé bien. Y raaa, emocionada aún, sobre todo porque parece que se viene otro matrimonio próximamente!!

Pd1: Paso el dato ¡Soy regia acompañante de matrimonio! Así que si tienen uno, ¡invítenme no más!

Pd2: Comenzaron las votaciones para Mister Blogger 2007 y su Miss... Apoyennos votando AQUI

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jueves, 16 de agosto de 2007

Mi Papá es Súper Héroe

Trabajo en pleno centro de Santiago, ahí donde las plazas fueron pistas de hielo por este invierno-polar y donde en verano uno tiene que andar sorteando las palomas asadas que caen al asfalto caliente. Ahí mismo, “donde las papas queman” según mi papá, quien chocho ve cómo prolifera todo el negocio ambulante. Porque si han pasado por aquí a las 2 de la tarde saben que apenas se puede caminar, se mueren lo que es a las 9 de la noche, donde por más agilidad que le pongo a mi camino al metro siempre “piso” más de un “local de cuneta”, ganando los garabatos más estrambóticos que he escuchado.
En fin… A mi me encanta trabajar aquí en pleno Paseo Ahumada, porque a cada rato te encuentras con conocidos y siempre hay mucho movimiento; de hecho, lo único malo es la delincuencia. Yo no sé si veo mucha tele o qué, pero cada vez que salgo miro de reojo para ver si presiento un pato malo detrás de mí y agarro mi cartera a dos manos –porque si me agarran el poto filo, ése se queda ahí, pero mi billetera no!-, todo esto porque siempre dicen que mi cuadra y las siguientes son las más peligrosas, con los más altos índices de “asaltos por sorpresa” (el nombre gil: “Sorpresa! Te robé!” Ajajaja… dato rosa)

A lo que iba es que hace un tiempo, mi papá-jefe llegó tiritón y al borde del soponcio a la oficina. Y yo con ataque surtido, preparando cafecito con doble de azúcar para que al pobre le volviera el color a la cara y el alma al cuerpo, pero nada. Medio sofocado trataba de hablarme sin resultados y yo, que la paciencia es un don que me fue negado desde la cuna, angustiada le dije: “ya poh! me aburro!” y ahí por fin me contó:

Resulta que venía de vuelta de los tribunales cuando justo delante de él, cuasi película de acción, ve un pobre viejito indefenso con cara de espanto porque un “antisocial” le había sacado el sueldo de su bolsillo a la salida del banco (yo también con cara de horror). Un caballero bueno trató de tomarlo del cuello pero se le soltó y el malo de la película empezó a correr, así, de sopetón frente a mi progenitor.
“Y no sé Cote, no lo pensé, lo vi corriendo hacía mí y a lo único que atiné fue a levantar mi pierna y pegarle una patada ahí en las costillas” (eso fue muy chistoso porque me imitó el movimiento y casi me dejó nock out) Y yo con cara de película de terror escuchando todo, pensando porqué no vendían cabritas cerca de la oficina porque ya me sentía en el cine (me distraigo demasiado fácil).
La cosa es que con el golpe digno de tortuga ninja mi súper papá dejó medio lelo al maldito pero aún seguía dando la pelea, cuál Duro de Matar, y ahí entre los dos héroes de la tarde lo inmovilizaron, mientras golpes iban y golpes venían (yo ahí ya me había sentado a escucharlo porque papi por primera vez en su vida era histriónico). Finalmente lo dejaron apretado contra un negocio y la gente se empezó a acercar y todos le gritaban cosas feas al delincuente (malo! feo! (si oh!)) pero nadie hacía nada en realidad, mientras papi estaba aterrorizado porque la dueña del negocio le pasó un palo para que le pegara al mafioso (ajajaja) y mi súper héroe conciliador le decía "no es para tanto señora, si ya lo tenemos".

Lo más chistoso de todo –y es el final feliz de la historia- es que el viejito recuperó su dinero, le pegó un par de combos al maldito casi para desquitarse no más y emprendió la retirada, negándose a dejar la constancia! Después del medio show!
Todo esto porque afortunadamente llegaron mas o menos rápido “carabineros al lugar de los hechos” y se llevaron al delincuente, que según mi papá era “jabonoso” (no he podido quitarle de la cabeza que sería muy raro que los delincuentes se bañen en crema antes de salir a asaltar…) y mi súper héroe personal se fue raudo del lugar porque nadie le sacaba la idea de que debían haber más amigos del pato malo al lado y todos echándole el ojo.
Después de eso mi súper papá anduvo con el colon en la mano toda la semana, me obligaba poco menos que a caminar de espaldas para que le vigilara la retaguardia por si nos encontráramos con el “antisocial” que venía a desquitarse. Para más remate, trataron de entrar a nuestra oficina esa misma semana! así que tuve que pagar el doble para que nos arreglaran flash las chapas y todavía, cada vez que tocan el timbre después de las 7 de la tarde, tirito.
Y es que parece que ninguno de los dos somos tan valientes como para luchar contra la delincuencia capitalina, pero yo estoy tranquila porque tengo mi súper héroe personal =)

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lunes, 13 de agosto de 2007

Loca de los Dichos

Mi mamá se crió en el campo, por así decirlo. No significa que llegó como Carmela a la capital, con trenzas y vestido a cuadros, sino que en esa época mi abuelo era muy high y tenía la senda casa patronal con mayordomo, sirvienta y mozo! ¿Qué tal? De los detalles de esta historia en todo caso nos vinimos a enterar hace muy poco, cuando de pasadita nos revelaron que mis abuelos eran tan pero tan high, que mi abuela aprendió a hacer la cama hace sólo unos años… y ni hablar de hacer el aseo.
En fin, pero mi abuelo fue como visionario para su época y estudió una carrera en la Universidad, y por ende, obligó a todos sus hijos a sacar carreras profesionales. Mi mamá, como buen ejemplo, es seca en lo que hace porque además tiene una especialidad bacán donde son muy pocas en Chile, y yo cada vez que la veo me acuerdo que debí haberle hecho caso y estudiar lo mismo que ella porque tendría la media pega ahora -porque todas las pegas increíbles y bien remuneradas se heredan-, pero según yo era buena para las letras… Ajajaja.

Pero a mi mamá la traiciona su pasado de campo. No lo puede evitar. Tiene una jerga pegada que yo encuentro hasta kitsch: ¡mi mamá es una loca de los dichos!
Para ella no existe ni siquiera el “Errar es humano, perdonar es divino”, Noooo!! El dicho va más encima con una connotación cuasi sexual propia del medio campestre: “Errar es humano, dijo el pato bajándose de la gallina… perdonar es divino, le dijo la gallina, salga pato o gallareta” (según ella eso se estila allá en el sure)
Lo peor de todo es que con estos dichos mi hermana y yo nos criamos, por lo tanto es usual encontrar entre nuestras respuestas habituales a cómo vamos en la U con un “¡Hasta aquí vamos bien! dijo el pavo en la puerta del horno”.
Según mi mamá no es para tanto y que nosotras le ponemos, que si hubiésemos conocido a la gente que ella conocía, ahí si que nos reiríamos –según ella le sube el pelo porque no habla cantado ¡pero igual!-. Aún así, si tiene que pelar a los hijos de una de sus amigas, la frase clásica que emplea es “La culpa no es del chancho, sino de quien le da afrecho”. Y si por alguna razón se siente un poco extra en algún lugar, no es capaz de decir eso sino que se siente “Como chancho en misa”.
Asimismo ella nunca está “preocupada”, sino que está “Como loro en el alambre” y si quiere hablar y nadie la deja, nos dice “Cuando un burro rebuzna, los demás paran la oreja” –si, caímos en un segundo a calidad de animalitos de campo-. Y si por si acaso discuto con mi hermana por algo que quiero y no ocupo mucho (todo lo podría ocupar algún día) me rebaja aún más diciendo “Eres como el perro del hortelano, no come ni deja comer”. Y ni hablar de vacas gordas y flacas –para ella ése debería ser término del ministro de economía exclusivamente-.

Pero lejos lo peor de todo es cuando me llegan a mí directamente los dichos. El otro día le presté plata y cuando se la fui a pedir de vuelta, me dijo “Cría cuervos y te sacarán los ojos” (Ajajaja). O sin ningún respeto me dice “Vamos arando dijo la mosca en el cacho del buey” cuando quiero hacerme acreedora de algo que, supuestamente, no hice. Y si se me llega a ocurrir discutirle algo que a ella le parece que es muy obvio, fijo que me dice “Déle con que las gallinas mean”.
Ok, ése sí necesitó explicación biológica porque yo pensé que sí meaban, pero como ella vivió con gallinas y yo no, no me queda de otra que creerle.

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