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viernes, 14 de diciembre de 2007

Esta Semanita...


No había podido escribir porque comencé mis dos semanas de exámenes y eso me tiene con pocas horas de sueño en el cuerpo y lenta como yo sola. Pero en todo caso estoy feliz porque ya rendí los dos primeros y me fue bien. Tanto, que casi recuperé la confianza perdida, cuando aseguré que este semestre estaba más tonta que el anterior (ajaja).

Pero en el examen del día lunes vi una actitud muy siniestra: la del “chupa medias”. La verdad es que al lado de mi compañero, el “Espinita” del jappening es una alpargata. No supo contestar nada y el profesor, en un intento desesperado por lanzarle un salvavidas con preguntas de actualidad, le respondía con frases del tipo: “Ohh, no le puedo creer”“Es que así nadie puede, ¿cierto?”“Uff, ¿a dónde vamos a llegar con estos políticos”.
Y a mí al principio me dio risa, porque yo en el lugar del profesor, le hubiese tirado un escupo por hablar tanta ridiculez. Después me dio vergüenza ajena, pensando que “eso” sería posiblemente en un futuro, mi colega. Y al final me piqué de verdad, porque el loco sacó una buena nota –no tanto como la mía claro, ejem- ¡sólo por ser “chupa medias”!
Esas conductas van en contra de mis principios, o sea, no me nace hacerle la pata a nadie y menos a un profe, para compensar lo no estudiado. Y eso que estoy segura que mi compañero, con lo poco agraciado que es, se veía mejor que yo, que estrenaba unas ojeras despampanantes con tanto estudio nocturno…
Ok, ése fue mi descargo estudiantil.

Tampoco había contado que hace una semana me encontré un conejito de orejas caídas en la calle. Sí, en la calle, nadie me cree, pero yo iba llegando a mi casa y lo veo correr, lo llamo y se queda conmigo. Fue como amor a primera vista yo creo. Así que me lo traje a la casa.
Papá propuso dejarlo afuera a ver si otra alma caritativa lo recogía, pero con mamá nos negamos. Lo bauticé como Tomás y es un amor de conejo, a mí me sigue, hacemos carreras y me languetea los pies. Claro que cuando es mucho el amor, se pone hacerle empeño a mi pantorrilla y bueno, eso ya no es tan chistoso. Así que descubrí que el dicho “te gusta como conejo” es de lo más ad hoc que hay.
Ahora el pobre está “Amenazado por Convivencia” eso sí, después de que ha convertido mi cama y la de mi hermana en su baño personal. Casi morí cuando supe que se había hecho en mi mini favorita, pero es imposible no perdonarlo.

¿Ven que es lindo? Cómo lo voy a castigar!


Y ayer fui a Estación Central a comprar los regalos para la campaña navideña. Es inhumano eso, yo creo que de las 4 horas que estuve ahí, 3 fueron sólo para trasladarme de una tienda a otra. Y no había calle, todo era mall callejero. Lo más ridículo que se me ocurrió fue tratar de probar un walkie talkie, para lo cual debía alejarme de la señora de la tienda cuneta a unos 3 metros. Y cuando logré hacerlo, pensé que lo más fácil era arrancar con uno, que volverme a buscar el otro. Y ella terminó dándome indicaciones –sí, por el walkie talkie- de cómo volver a su tienda, porque entre tanta gente me había perdido.

Pero también descubrí algo muy chistoso. Si alguien ya sabía de su existencia, no me digan que estaba ahí hace dos años que me pico, porque yo lo encontré ayer no más. Afuera del metro, hay dos monumentos que tienen las manos del jet set criollo plasmadas en cemento. Sí, como las que hacen las estrellas de Hollywood, pero éstas son de los que han participado para la organización de “Make a Wish”. Muy lindo en verdad.
¿Lo más chistoso? Luchito Jara tiene las manos muy chiquitas (Es muy chulo eso de probar si tus manos calzan en la de los “famosos”, pero admito que lo hice). El guachón de Camiroaga tiene las tremendas manos y lo pusieron al lado de la Karen Doggenweiler, yo creo que le daría soponcio si lo viera, pero dudo que vaya para allá.
Pero lejos lo mejor son las manos del Marcelo de Cachureos. Porque arriba de todas las manos sale una placa que dice, por ejemplo “Andrea Tessa, Cantautora” y así, los nombres y su profesión. Pero la suya dice: “Marcelo de Cachureos, animador de TV”. Y por si acaso, en realidad su apellido es “Hernández”, pero yo creo que debería ir a cambiárselo al registro civil, porque aparte del papá y yo, apuesto que nadie más lo sabía.

Pd1: Chicos! Las colaboraciones para la Campaña Navideña Paternitas se reciben hasta este sábado, así que a ponerse las pilas!
Pd2: Saludos varios a todos, vuelvo cuando termine mis exámenes!
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jueves, 6 de diciembre de 2007

¡Campaña Navideña Paternitas!

Hace más de 10 años se creó la Fundación Paternitas, que acoge a los hijos de padres y madres que están en la cárcel, quienes en la mayoría de las ocasiones pierden la custodia de sus hijos y otras tantas, no tienen con quién dejarlos.
Hace algunos años, con un grupo de amigos visitábamos a los niños, inventábamos juegos y actividades los fines de semana, con la idea de devolverles un poco la niñez que muchas veces le han quitado -con problemas que no les son propios- pero que los han hecho madurar con demasiado dolor de por medio.

Paternitas hace una labor increíble con los niños. Les procura de una educación insertándolos en los pocos colegios que los reciben, les dan un hogar muy cálido, además de preocuparse de todas sus comidas y atenciones médicas.
Con todo esto buscan “Romper el círculo de la delincuencia”, donde muchas veces están insertos y sin posibilidades de salir.
Los niños de Paternitas son como todos los niños que conocemos, muy inteligentes y maduros para su edad. Sin embargo, no pierden las ilusiones propias de la infancia como es recibir un regalo de navidad.

Por eso, el Club de Lulú por tercer año consecutivo, ha comenzado la campaña de navideña para dar un regalo a todos los niños de la fundación. Este año necesitamos estos regalos:

Para los NIÑOS:
De 5 a 7 años: 9 regalos
De 8 a 10 años: 14 regalos
De 11 y 12 años: 14 regalos

Para las NIÑAS:
De 5 a 7 años: 8 regalos
De 8 a 10 años: 14 regalos
De 11 y 12 años: 11 regalos

Son 70 regalos en total. Pueden colaborar con esta campaña entregando uno de estos regalos o aportando dinero a la cuenta que está en la página del Club. Lo ideal es que los regalos sean entre 3.000 y 4.000 pesos. La única motivación es poder entregarles a estos niños una navidad bonita como la que sueñan todos.
Por eso invito a todos los que vienen para acá para que nos ayuden en esta hermosa campaña, avisando a sus conocidos también.

Si tiene regalos que quieran entregar, sólo avísenme al correo que sale en mi perfil o a través de un post acá, que yo los puedo ir a retirar sin ningún problema. Ojalá muchos se motiven con esto y se pongan las pilas pronto, pues debemos contar con los regalos antes de la navidad obviamente.
No olviden que son niños como los que tenemos en nuestras familias y que se merecen una navidad bonita como la que todos deseamos para nuestros hijos.
Es demasiado fácil colaborar y la recompensa es inmensa.

Pd: Gracias a mis amigos Andrés, Tania y Julio, que ya se comprometieron con sus regalitos!

*.

martes, 13 de noviembre de 2007

Mi Campaña y Yo

(Quien no sepa cuál es mi famosa campaña personal, lea primero aquí)
(No sea flojo, si es buena y la adhesión es gratuita!)

En la tarde venía feliz de la vida metida en un fenomenal taco por Andrés Bello. Pero como ando en mi tónica de la campaña en pos de las buenas actitudes, puse a todo chancho la radio –con las ventanas arriba, obvio, nunca tan flaite- y sintonicé el primer dial que alcanzó esa reliquia que tenemos –que ni siquiera tiene visor, entonces si encuentras una radio eres como bacán- y ¡felicidades! Para mi sorpresa estaban dando un especial de Chayanne (es mi placer culpable, ok?) y dieron justo unas de mis canciones favoritas: “ Pero no te preocupes por mí… que dios se apiade de ti ”.

Y justo en la parte de “ cuando se caiga el cielo y pida un deseo a la luna llena…”, momento en que ya estaba simulando un micrófono con mi celular y me sentía la obsesión misma del guachomino puertorriqueño, siento un chirrido de frenos escandaloso a mi lado, seguido de muchos piiii piiii (nótese la bocina) y claro, como suele ocurrir: ¡todo había sido culpa mía!
Porque desde que decidí ser, además de una buena conductora, una señorita llena de gentileza, dejé pasar un auto bonito rojo que por como me tiraba el auto encima, estaba clarito que quería cambiarse de pista. Entonces yo, la bondad hecha mujer, en vez de tocarle la bocina y gritarle cosas feas, le dejé un espacio para que metiera la punta –del auto, obvio- y como cero moverse el tráfico, quedó metido entre las dos pistas. Y ahí escucho el chirrido de un auto no tan bonito pero azul que venía tras de él, que empezó a pitear y a pitear porque el auto bonito rojo no lo dejaba pasar.

“Ajá! Esta es mi oportunidad!” – dije- así que miré al conductor enrabiado hasta que hice contacto visual y cuando lo logré, lo saludé con la mano y le mandé un beso. (No un beso sexy, si era un viejito el conductor, así que fue como tierno)
Y el viejito quedó medio plop al principio, después noté un brillo en sus ojos que me dio como cuco y me tupí, así que seguí conduciendo porque justo se despejó un poco el tráfico. Un par de metros más adelante veo que me hace señas para que baje el vidrio y yo le respondo en el mismo lenguaje que no puedo, mientras agarro mi celular para llamar a papá para que me venga a defender por si esto se pone feo.

Cuento corto: tengo el mail del viejito y supe que se llamaba Esteban; más encima embalado me dio instrucciones de que ese correo servía también para msn, así que lo agregara no más.
Y a mí me da mucha cosa porque, en verdad, es como si mi abuelito supiera ocupar el msn -que obvio que no- y después sería como chatear con un amigo de mi abuelito, o sea, más encima morboso. Así que por mientras estoy redactando una postal tierna, donde salen unos abuelitos tomados de la mano así como deseándole que encuentre a una viejita pronto...

Pd: Si estoy! Pero en semana de pruebas solemnes... vuelvo, eh?
¡Saludos a todos!

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lunes, 27 de agosto de 2007

No a la Mala Actitud

Yo sé que la gente anda enojada con el transantiago, con sus trabajos y los jefes abusadores. Y con las vacaciones que son tan cortas y con el Senado que no quiere dar el sándwich patriótico sin que lo recuperemos, siendo que ellos no “trabajarán” hasta octubre. Y así, miles de cosas ¡Pero eso no es motivo de malas actitudes!

Me tocó ir a pagar el teléfono de la oficina –que se me había olvidado, lo cortaron, me retaron y partí corriendo Jiji- y como iba tan apurada no me acordé que abren a las 9 y yo llegué como 15 minutos antes, así que me puse a esperar. En verdad, soy buena haciendo eso, porque hace un tiempo decidí que no me iba a estresar más por esas tonteras: si estoy manejando y quedé en medio de un taco, yo canto y voy feliz, porque en realidad no saco nada con sacarle la mamá, el primo, la abuela y el perro al pobre hombre que se olvidó echarle bencina al auto antes de meterse a la autopista, y ni hablar de la pobre mujer que no sabe cómo qué pana le afectó y quedó parada en medio de una avenida principal. De hecho ni siquiera reclamo cuando voy al banco y hago colas eternas, porque al final por mucho que uno reclame, grite y patalee, queda igualita en el mismo puesto.
Y como últimamente ando por la vida buscando la sanidad mental y para mí, todo es cosa de actitud, decidí que la “buena actitud” está de moda. Y punto.

Volviendo al tema, hoy éramos como 15 los que esperábamos que abrieran la famosa Telefónica y en forma natural se hicieron dos filas. Yo no sé cómo quedé estratégicamente puesta justo en medio de una de ellas y pasaban y pasaban los minutos, mientras yo estaba muy entretenida tratando de sacarle una foto con mi celular a una paloma que estaba acostada y ¡durmiendo en la vereda! (En realidad se veía muy chistosa, en fin…)
Dos señoras se pusieron detrás de mí y ¡Tate! Cuando el reloj marcó un minuto para las 9 de la mañana la gente empieza a moverse como tratando de acercarse más a la puerta que por cierto, aún no abrían. Y justo llega esa señora, la que viene corriendo con cara de “estoy muy apurada para esto” y que a punta de codazos trata de quedar de las primeras, cuando obviamente había llegado de las últimas. A mí en verdad me dio lo mismo, pero a las señoras de atrás no y empezaron con un “¡Ah no! ¡La gente patuda! ¡Quiere colarseee!" Mientras trataban de cerrarle el paso, ja! (¿Han notado que todos hablan de los “otros”, pero al famoso patudo nadie le dice nada en su cara?)

En fin… Todo bien hasta que me llega el primer empujón. El segundo y el tercero. Ahí ya me empecé a molestar así que traté de avanzar un poco y PAF! El cuarto empujón. Miré con cara de pocos amigos a la señora quien me susurró una disculpa y cuando me di vuelta de nuevo como para entrar, PAF, el quinto empujón y terminé casi en brazos del abuelito que estaba delante de mí.
La verdad es que en un momento pensé en darme vuelta y pegarle un grito a la señora empujona, pero como quedé literalmente abrazada y embrasilada al abuelito en cuestión, me dio un ataque de risa mientras trataba de tranquilizarlo, porque ya veía que le daba un soponcio al pobre. Y ya riéndome era imposible que le dijera algo a la señora empujona, así que la dejé pasar no más, total, debe haber estado más apurada que yo.

Entonces… me quedé pensando en comenzar una campaña contra la gente de malas actitudes ¡porque no me gustan no más! Y pensé en “Piteate un mal actitudoso” y no me tincó, primero porque dudo que exista esa palabra y después porque esa campaña era bien mafiosa, entre nos. Así que decidí que podía dedicarme en mis momentos de ocio a transformar a la gente con mala actitud: ¡con dosis de ternura soberanas!
Así que si ven a alguien en medio de un taco, tirándole besos a todos los que tocan y tocan la bocina, ¡salúdenme, porque seré yo!

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