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viernes, 22 de febrero de 2008

De Guanacos Superados y un Cuarto de Siglo

Mamá es lo menos mística que hay, me reta cuando le digo que me penaron en la noche porque según ella los fantasmas no existen o cuando le explico que yo soy niña índigo, me dice que eso de los “niños de colores” son puros inventos.
Pero para ella el tema de la superación es súper importante e insiste en que todos pueden hacerlo en algún momento de su vida. Y yo le encontré toda la razón.

Porque el 14 de febrero, aunque algunos no entiendan que me reí mucho con el tema, recibí una invitación del “Barsa” a pasarlo con él. Y así aprendí que incluso el “Barsa” puede superarse a sí mismo: dejando de lado a la polola en el “día del amor” e invitándome a mí a salir. Y como si fuera poco, después llama el “Bipolar” para lo mismo. Porque como me dijo una amiga, yo a este guachón debería pedirle el calendario de la luna para ver cuándo anda de buenas y cuando de maletas, así como para ir preparada. El asunto es que el 14 andaba de buenas y yo le encantaba de nuevo.
Pero muy concientemente le dije que no a las dos invitaciones y lo pasé chancho con puros solteros que nos juntamos a conversar sin darnos regalos ni nada. Aunque el local era re fome y lo del karaoke era un mito, podríamos decir que vimos a Carlos Pinto. Aunque tampoco es verdad. Pero casi. Igual practicamos cómo nos veríamos congelados por si aparecía entre una nube de humo…

Yo también me he superado muchas veces, como cuando me cambié de colegio por primera y única vez, y era un poco chúcara con una niña que me tuvo mala desde que me vio. Así como que sentí the real envidia teniendo apenas 10 años, porque ella era la eterna matea que todos odian, pero como era tan buena alumna, nadie le decía nada para que le prestaran los cuadernos. En cambio a mí me retaban en clases, pero fui presidenta de curso apenas llegué. Y así nos íbamos. El tema es que nos hacían hacer filas afuera de la sala y me ponía detrás de ella para puro molestarla. Yo le decía que avanzara y ella hacía como que no me escuchaba. Un día enojada me dijo “empújame”. Y yo escuché clarito “escúpeme”.
Y como siempre he sido obediente, la escupí.
Ella salió corriendo al baño y cuando me dijeron que el tema era “empújame”, tuve que ir a pedirle disculpas. Mis amigos me pusieron después Cote “Guanaco” Arriagada y eso que fue la única vez que escupí a alguien. Yo creo que fui como el precedente de la marcha pingüina contra los guanacos. Y me superé a mí misma porque de pasar a ser la única niña que en 5º básico tiraba escupos, años más tarde me hice súper amiga de la matea. Pura superación.

Y me superaré este fin de semana que al fin me voy de vacaciones. Que después de semanas pensando en si me voy o no, si salgo dos días o dos semanas, que para que voy a salir ahora que queda tan poco para clases, que el trabajo, se acabó: me tomo una semana.
Y me iré a tomar sol con mi nuevo bikini brasileño que viene en camino. Me miraré el ombligo 7 días non.stop hasta encontrarle alguna nueva gracia. Me intoxicaré de series pirateadas en dvd comiendo rico y durmiendo hasta tarde. O sea, me superaré en niveles de flojera y languidez nunca antes conocidos, pero no tendré ni una pizca de vergüenza.
Así estaré esperando mi cita el día lunes con Elmer Figueroa, más conocido como Chayanne, claro. Y apagaré mi celular porque nadie me despegará de la tele hasta que él termine su presentación, le tiraré besos a la pantalla, maldeciré a su señora, bailaré con “Torero”, me dedicaré “Próvocame” y así, hasta que termine.

Todo esto para prepararme de mi próxima crisis existencial, porque volveré para cumplir mi primer cuarto de siglo. Así como el tercio del camino hacia mi jubilación. O la mitad del camino a tener nietos… demasiado para una guachomina como yo.

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jueves, 14 de febrero de 2008

Yo Odio a San Valentín

Porque el 2004 tenía un loco amor de verano y todo demasiado bien hasta que al guachón se le ocurrió volver a su país. El día 13. Y tuvimos una despedida como de película con esas promesas tontas como que él se venía a vivir acá y yo a vacacionar allá. Nunca más supe de él.

El 2005 llevaba saliendo como 2 meses con un guachón para esta fecha. Pero yo jugaba a la indiferente y él se lo tomó muy a pecho. Demasiado. Ni ahí con San Valentín, ni un mensaje tierno me llegó siquiera.
Y me junté con mis amigas a pelar a los guachones. Que San Valentín a las pailas, si igual soy feliz. Lo patee a la semana.

Año 2006 tenía guachón-pololo y yo saltaba en una pata. Casi no dormí la noche anterior porque estaba esperando mis globos con forma de corazón inflados con helio en la puerta de mi casa. Y flores apenas amaneciera, con un mensaje enfermo de romántico.
¿Y?
¡Nada!
¡Guachón fome y anti romántico! Se acordó el día anterior y partió apurado a comprarme un peluche. Uno más, ya ni me acuerdo cuál fue ése.
Macabro. Con pololo, pero poco galante tampoco vale. Me empezó a caer mal San Valentín.

Año 2007, con el mismo guachón. Yo ya le había dicho que se había portado enfermo de siniestro conmigo el 14 pasado. Que merecía recompensa. Que jugara si quería llegar al repechaje, que yo me merecía un San Valentín como la gente, como el que muestran en las películas.
Nada.
Si con la gente que es fome desde la cuna, nada que hacerle. Como yo estaba en la playa llegó el fin de semana con: ¡un peluche!. En esa época empecé a odiar a San Valentín. Y de pasadita, al señor Village también.

Año 2008. Soltera todo el rato, pero mina.
Chao con los pololos si no se esmeran, al final es igual que los años en que tenía guachón, con la diferencia en que no tengo que gastar yo en regalos que sí valen la pena. O sea, ahorro al máximo.
Y me voy a tomar con un grupo de guachominas, todas demasiado regias, simpáticas y prendidas. Toda la noche. Y pelaremos a todos los guachones. Y le sacaremos la lengua a todas las parejas. Así, toda una celebración contra el 14.
Yo odio de frentón a San Valentín.

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miércoles, 9 de enero de 2008

Cuestión de Peso

Debo admitir que cuando vi la propaganda de este programa lo encontré harto patético.
O sea, la gente gordita sufre, entonces eso que los hicieran bailar con una polera que te recuerda todos los días cuánto pesas lo encontré atroz. Y que después los obligaran a pesarse frente a todo Chile en una balanza gigante… ¡macabro más encima! Para colmo, todos los doctores y nutricionistas que están en el panel tienen pinta de anoréxicos. O será el efecto de verlos al lado de los gorditos… no sé, pero pintaba para deprimente el tema.

Pero obviamente apenas pude vi un capítulo. Y me cargan estos programas tipo reallity. En verdad, me cargan porque yo me engancho, siempre me sé la vida de todos los participantes, sufro con ellos y les mando mensajes desde mi televisor como si me escucharan. Pero con estos gorditos es peor, hasta me he puesto a llorar con sus historias. Es que esa talla de que los gordos no ven por donde hacen pis es un pelo de la cola, al lado de una niña gordita que nunca ha dado un beso.
Atroz de macabro.

Me la sufro todo el programa y si estoy comiendo, dejo al tiro el plato de lado. Así como para solidarizar yo creo. Y olvídate de los dulces y otras cosas, si cuando voy comiendo un helado en la calle yo lo escondo de los gorditos. No porque crea que me lo van a quitar, como me dijeron una vez, sino porque en el programa dicen que no hay que tentarlos.

Hace poco dieron un especial del mórbido más mórbido del mundo. Y yo venía llegando de clases muerta de hambre y cansancio, así que me puse a comer en la cama tipo 11 de la noche. Pero cuando lo vi postrado en su cama por años me vino un ataque múltiple y dejé de comer, mientras le decía a mi mamá que yo nunca quería ser morbi, así que no me dejara comer nunca más. Obvio que me obligó igual, pero me estaba haciendo mal esto de deprimirme por comer, así que tuve que cambiar el canal no más.

Pero volviendo a “Cuestión de peso”, me acordé de este programa porque me junté con una guachi-amiga a almorzar y con todo esto del verano y los bikinis, nos hizo pasar de largo por los platos ricos y volcarnos por un “atún al plato”. Bueno, mi amiga anda harto más embalada que yo con el asunto y me contó que ella tenía su propio “Cuestión de peso” en la casa.

Y yo me atoré con la lechuga imaginándome al tío en la pesa.

Pero no, ella no más está participando y se tiene que pesar todos los días. Y yo la compadezco con el alma porque yo no me podría auto-infringir ese daño diariamente.
Lo más chistoso es que me cuenta que hace una semana la echaron – ¡de su propio concurso!- porque había subido de peso.
Y que se iba de vacaciones e iba a comer de todo igual no más, porque pensaba a la vuelta entrar a su programa por repechaje...

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viernes, 21 de diciembre de 2007

Querido Viejito Pascuero

Mejor nos saltamos la parte latera de si me porté bien o mal este año: Me porté no más. Aunque si mira para el lado y comparándome con la famosa Naty o los díscolos que le hicieron la cama a la Michelle, yo diría –humildemente- que soy un angelito con patas.
Además, hace tiempo que no le pido nada. Yo diría que como desde los 12 años, cuando descubrí que su colega “don Ratón de los Dientes” era más turbio que el viejo que se traspasó fondos al banco extranjero, al encontrar mis molares tirados en el patio.
Por ese terrible hecho Viejito, es que empecé a desconfiar de inmediato de todo el gremio de los “querendones de los niños”, así que no recibe cartas mías desde esa época. Sumando y restando: ¡me debe un montón de regalos!
Así que aquí va mi lista, con un poco de adelanto para que no explote a los duendes y puedan envolverlos con tiempo:

1. Quiero un admirador secreto con todas las descripciones que ya mencioné aquí –porque Viejito, varios se ofrecieron, pero al final de cuentas: “Ná de Ná!”-
2. Quiero los números ganadores del Loto. Porque ya parece chiste, tengo la sospecha de que yo mantengo a la oficina de Ahumada y ¡nunca me gano el guatón millonario!
3. Quiero que abduzca a un editor de alguna revista de papel couché y le diga que hay una guachomina seca que escribe en este blog, para que me ofrezca una columna semanal y me paguen por escribir tanta tontera.
4. Quiero que provoque un corte de luz generalizado en mi banco, que haga perder todos mis antecedentes, mis cuentas, mis huellas digitales y por sobre todo, ¡el giro de mi visa!
5. Quiero que en un director de teatro me pille en la calle, cruce para encontrarme y finalmente me “descubra”, porque ahí sí tendré motivos para dedicarme a la actuación.
6. Quiero que me mande a un guachón –ojalá lo envíe envuelto bien sexy- que ni se parezca a ninguna de las descripciones que puse acá. Porque Viejito, de esos sobran… ¡y yo quiero uno que valga la pena!

Eso no más sería, si al final las misses le piden por la paz del mundo, lo mío es bastante más simple creo yo.

Que conste que armé el arbolito de navidad ayer, sólo para venir a buscar mis regalos el 25 en la mañana, eh?

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martes, 13 de noviembre de 2007

Mi Campaña y Yo

(Quien no sepa cuál es mi famosa campaña personal, lea primero aquí)
(No sea flojo, si es buena y la adhesión es gratuita!)

En la tarde venía feliz de la vida metida en un fenomenal taco por Andrés Bello. Pero como ando en mi tónica de la campaña en pos de las buenas actitudes, puse a todo chancho la radio –con las ventanas arriba, obvio, nunca tan flaite- y sintonicé el primer dial que alcanzó esa reliquia que tenemos –que ni siquiera tiene visor, entonces si encuentras una radio eres como bacán- y ¡felicidades! Para mi sorpresa estaban dando un especial de Chayanne (es mi placer culpable, ok?) y dieron justo unas de mis canciones favoritas: “ Pero no te preocupes por mí… que dios se apiade de ti ”.

Y justo en la parte de “ cuando se caiga el cielo y pida un deseo a la luna llena…”, momento en que ya estaba simulando un micrófono con mi celular y me sentía la obsesión misma del guachomino puertorriqueño, siento un chirrido de frenos escandaloso a mi lado, seguido de muchos piiii piiii (nótese la bocina) y claro, como suele ocurrir: ¡todo había sido culpa mía!
Porque desde que decidí ser, además de una buena conductora, una señorita llena de gentileza, dejé pasar un auto bonito rojo que por como me tiraba el auto encima, estaba clarito que quería cambiarse de pista. Entonces yo, la bondad hecha mujer, en vez de tocarle la bocina y gritarle cosas feas, le dejé un espacio para que metiera la punta –del auto, obvio- y como cero moverse el tráfico, quedó metido entre las dos pistas. Y ahí escucho el chirrido de un auto no tan bonito pero azul que venía tras de él, que empezó a pitear y a pitear porque el auto bonito rojo no lo dejaba pasar.

“Ajá! Esta es mi oportunidad!” – dije- así que miré al conductor enrabiado hasta que hice contacto visual y cuando lo logré, lo saludé con la mano y le mandé un beso. (No un beso sexy, si era un viejito el conductor, así que fue como tierno)
Y el viejito quedó medio plop al principio, después noté un brillo en sus ojos que me dio como cuco y me tupí, así que seguí conduciendo porque justo se despejó un poco el tráfico. Un par de metros más adelante veo que me hace señas para que baje el vidrio y yo le respondo en el mismo lenguaje que no puedo, mientras agarro mi celular para llamar a papá para que me venga a defender por si esto se pone feo.

Cuento corto: tengo el mail del viejito y supe que se llamaba Esteban; más encima embalado me dio instrucciones de que ese correo servía también para msn, así que lo agregara no más.
Y a mí me da mucha cosa porque, en verdad, es como si mi abuelito supiera ocupar el msn -que obvio que no- y después sería como chatear con un amigo de mi abuelito, o sea, más encima morboso. Así que por mientras estoy redactando una postal tierna, donde salen unos abuelitos tomados de la mano así como deseándole que encuentre a una viejita pronto...

Pd: Si estoy! Pero en semana de pruebas solemnes... vuelvo, eh?
¡Saludos a todos!

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lunes, 29 de octubre de 2007

Fanática de las Citas a Ciegas

Ok, nunca tan lanzada a la vida, usualmente pido fotos y uno que otro dato, con el fin de que si pasa algo malo, tener al menos una dirección donde ir a demandar al loco de patio que me pudo haber tocado, lo que menos mal nunca ha pasado.

No sé a cuántas he ido, pero son varias. Para la cuenta, de todas ellas saqué un pololeo, al menos unas cuatro relaciones y otras tantas que quedaron hasta para una segunda cita. Ah sí, también hubo un par en que apliqué “un Cote” –bloqueo de msn por jugoso- y otras tantas en que fui más directa y dije: “qué entretenido… pero no, con ésta estamos más que bien”.

De las más graciosas quedará en la historia un hippie –me engañó con eso porque no me gustan los hippies- que muy tierno me llevó un poema a la cita. Y era lindo el poema, pero lo llevó en una hoja de cuaderno con todos los flecos… ¡Mínimo cortarlos! Con él no salí más.
También hubo un vivaracho que cuando me pasó a buscar me llevó a un mirador. Y después dicen que los hombres no son caras de raja. Apenas le pegué el grito del año me llevó a mi casa de vuelta. Esa vez tampoco hubo segunda.
O el espécimen mitad intelectual mitad punky -nefasta mezcla- que me presentó el novio de una amiga. El chico me llevó la contraria toda la noche, me discutió todo lo que dije al borde del insulto y cuando se iba, me pidió el teléfono! El que di porque soy una señorita, pero con una pequeña modificación en los últimos 4 dígitos.

Según un amigo, mi juego de las citas a ciegas es una tómbola peligrosa y siempre me saca a colación el tema de este español que mató a la chilena allá lanzándola departamento abajo. Ok, primero yo no soy víctima de trata de blancas; segundo, yo tengo buen gusto y el español era bien penca; por último, nunca pero nunca tan lanzada como para salir del país a concertar una citas.
Bah! Si todavía le tengo fe al guachomino nacional.

De hecho he pensado que si no me gano nunca el Loto como vengo sospechando hace dos años- pienso que me haría millonaria si creara una agencia especial para citas a ciegas. Certificadas y sin demoras. Qué fotos, puros video de presentación.
Y estaría obligada a salir con todos los candidatos, sólo porque seré una regia presidenta de la institución que ofrecerá productos testeados para mis guachi-amigas.

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jueves, 25 de octubre de 2007

Del Hombre Ideal (Y sus Profesiones)

Cuando era niña me quería casar con un doctor. Pediatra en lo posible. A esa edad quería tener 10 hijos también –no conocía de las estrías y esas cosas, ahora ya me espanté- y como mi sueño frustrado es haber sido pediatra, me dije: “Tate, ésta es la mía, me caso con uno y las consultas de mis 10 cabros chicos salen gratis”.
Pero después empecé a conocer a los doctores y no me gustaron tanto. De hecho un tío lejano que es doctor se lució en una once familiar contando su teoría de porqué los doctores siempre engañaban a sus esposas con las enfermeras, pasando por declaraciones de alto calibre del tipo las “múltiples y alucinantes noches de turno”, “dormir como 5 en una camilla” y “delantales ultra delgados y sin ropa abajo”.
Ok, muy morboso y yo no sirvo para cornuda en potencia, pensé, mientras veía a la pobre tía desatornillarse pegándole debajo de la mesa con un claro afán de que se callara.

Fue así como mi rango de médicos para el perfil del marido ideal comenzó a restringirse. Con esos datos descarté a todos los que hacen turnos y son cirujanos; de pasadita también a los ginecólogos, porque eso de que anden viendo tanta cosa no me provoca ninguna gracia y para colmo, son como la típica fantasía califa de la dueña de casa, así que no. Quedaban los que tienen consultas privadas del tipo oftalmólogo, que ahora no me sirve porque ya me operé mis lindos ojos, y ni hablar del dentista que el ruidito de la máquina esa me pone los pelos de punta.

Con el paso del tiempo empecé a centrar mi target en los ingenieros. ¿Por qué? Porque ya había tenido demasiada experiencia con los del área humanista y se me ocurrió que quería alguien cuadrado para que ordenara mi desordenada vida. Después de un historiador, un fotógrafo, periodistas varios e incluso un cuasi escritor, decidí que yo era más que suficiente para darle el toque lúdico a la relación. Dos era simplemente escandaloso.

Pero me aburrieron. Sobre todo el ingeniero informático que se creía digno de Fantasilandia al mostrarme la súper página que había levantado él solito, o que intentaba enseñarme – ¡a mí y a estas alturas de mi vida!- porqué el código html tenía que ser tan ordenado y guardarse en sub-carpetas cifradas (¿?).

Antes también me dio con los artistas y ése sí que es cuento aparte. Además de irse en voladas –literalmente-, descubrí que uno era proclive a meterse a una secta (todavía lo sigo buscando en la comunidad de Pirque) y el otro que es un actor, me superó al poco tiempo con sus aires de metro sexual que conocía más cremas para el rostro que yo. Ni hablar de cuando le dieron un papel –papelito- en la teleserie “Alguien te mira”. Por más que le repliqué que apurado lo vi decir tres frases completa en la famosa teleserie, él ya se creía de Hollywood. Y con uno que se crea la raja en la relación basta y sobra.

Por eso, cuando comencé a estudiar derecho, todos mis amigos me dijeron que ahora debía centrar en mi target en los abogados. Juez por último, les contesté, mira que todos los abogados que he conocido o están con el delirio de la justicia perfecta, o ya se corrompieron en el sistema.

Así que decidí que ya no me preocuparé más de las profesiones. Sólo quiero uno que se comporte como mi admirador secreto personal y exclusivo.
Con qué se gane la vida me importa un nabo, porque descubrí que tengo pésimo ojo para clasificarlos así.

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viernes, 19 de octubre de 2007

Me Deberían Dar un Premio

Estación Universidad de Chile. 19:00 hrs.

Ayer, como no me había pasado antes, estaba lleno el metro camino hacia Escuela Militar, dirección a la que tomo TranSantiago para ir a la Universidad en la noche.
Yo que antes amaba el metro, tuve que dejar pasar tres trenes antes de poder subirme, preocupada por la hora. Y cuando lo logré, quedé atrapada entre puros caballeros con todo el temor de no salir virgen -¡JA!-. Aún cuando uno de mis pasatiempos favoritos es escuchar conversaciones ajenas y me tengo que morder la lengua para no opinar, me aburrí como ostra ayer porque todos comentaban que nunca el metro iba tan lleno, con caras dignas de si Chile hubiese perdido ante Perú y ni hablar del olorcito.

Y ahí le vi. A mi derecha. A unos tres metros de mí y en definitiva, como a 25 personas de distancia.
¡El tremendo guachomino!: 1,90, guapo, bien vestido y el único a quien no le vi sudor en la frente.
Apliqué contacto visual de inmediato. Coqueteo casual. Cambio de luces, sonrisas varias y me bajé.

La Michelle me debería dar un premio, el gobierno en general creo yo:
Debo ser la única santiaguina que se da el lujo de coquetear en el metro a la hora peak.

Pd: Tú, chico de la chaqueta negra, de 1,90, sonrisa perfecta y galante: ¡¡Me hiciste la tarde!!

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martes, 16 de octubre de 2007

¿Patas Negras o Cornuda?

Hablaba con mi guachi-amiga Tania sobre el tema de ser patas negras. Ella como anda full love, es capaz de sacarle los ojos a la “yegua” que le mire al novio y ni loca lo engañaría –yo la apoyo, se viene un súper matrimonio ahí-, mientras que por mi parte, era totalmente distinta la película.
Se supone que cornuda nunca he sido, aunque últimamente le he perdido la fe al género de guachomino fiel, así que no meto las manos al fuego por nadie. Pero sí me ha tocado ser patas negras.

El tema de ser patas negras es accidental. Digo por parte de una claro, de parte del guachomino califa la cosa no tiene nada de accidente. El otro día le pregunté a mis amigos si no tenía un letrero de neón en mi frente que dijera “patas negras aquí” y yo no me había fijado. Me dijeron que no, que tenía otra cosa a la vista… (Pero no es del caso comentar aquí esas conversaciones con mucho vodka de por medio)

En fin… Decía que era accidental porque a veces –no defenderé a todas las de mi género, sólo a mí- una no sabe que está siendo la patas negras. He pecado harto de confiada, porque como yo no ando haciendo cosas turbias en mi vida, nunca pienso que el otro sí las hace. En una ocasión debí incluso pedir disculpas a la chica damnificada de la situación y aunque casi se me cayó la cara, no dejé de afirmar que yo no tenía cómo saber si el guachomino la negaba todo el día! Pero la chica era tonta, prefirió echarle la culpa a la inocente y no al tonto caliente.

La última que me pasó fue en esas recaídas irracionales con el típico ex que siempre vuelve a buscarte. Ese que incluso fue a verte a la casa cuando tú ya estabas con otro y trató de hacerse el lindo. El mismo que después, al enterarse que volviste al mercado de los solteros, te vuelve a invitar a salir.
Fuimos al cine y lo pasamos bien. ¿Recordar viejos tiempos? Ni tanto, esos deben quedarse en el baúl de los recuerdo no más. El tema es que al par de días me entero que el tipo está pololeando, situación que no sólo me oculta… ¡sino que se hace el gil más encima cuando lo encaro! Afortunadamente con este chico nunca ha habido otras intenciones, pero esto ya raya con la maldad.

Soy de la idea de que si no te gusta con quien estás, termina y vuelve a la vida de la soltería –mi favorita en este tiempo- pero eso de andar poniendo los cuernos, además de mala persona, es de cobarde. ¡Mire que faltarle cojones para decir la verdad, pero no para tirarse a otra!
Por eso mismo y por todas las experiencias que me han tocado en este sentido –ni pregunten cuántas son y así me evitan ir al psicólogo-, es que desconfío ahora de que existan guachominos fieles. Según mi amiga, hay guachominos y hay fieles, pero no los dos juntos.

Al final ella, casi para subirme el ánimo me dice: “Pero Cote, lejos es mejor ser Patas Negras que Cornuda…”
Y si lo miramos así, tiene razón. Digo, hasta que esté del otro lado.

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viernes, 12 de octubre de 2007

Igualita a...

Registro civil de Santiago. 9:00 a.m.

- Mijita, la estaba mirando hace rato en la fila
- Ah, que bien –genial, me tocó psicópata y yo vengo siempre para acá-
- Si, es que yo pensé que era la Marlen y la iba hacer pasar antes…
- JAJA –ataque surtido de risa- ¿la Marlen Olivarí?
- Si, es igualita a ella mijita
(Pensé en darle un autógrafo pero me contuve)
- Pero caballero! Me faltan como 500 gramos por lado para parecerme a ella!
- Nooo, mijita, quédese así no más, si la Marlen se fue al chancho…
- ¿Pero me habría evitado toda esta fila (35 minutos) si hubiera sido la Marlen?
- -Sonrojado- Bueno… si nadie reclama...

Estamos entonces, tengo que convencer a papi de que vayamos a ver al doctor Vidal este fin de semana.

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Pd: Seguimos en concurso Mister & Miss Blogger 2007 ! Vote por la Pareja Uno AQUÍ

jueves, 11 de octubre de 2007

Chica Rojo

El sábado en la noche –antes de una noche de lujo por cierto- vi la famosa gala final de Rojo: Fama contra Fama”, que se supone es la última y no pude evitar entristecerme.
En algún momento fui la fanática número uno del programa, sitial que compartía con mi amiga y dupla humorística Me, quien era la única que sabía conmigo la vida del Leandro (que es como mi primo, pero ésa es otra historia), la famosa pero triste niñez de Jimena e incluso los variados amores dentro del clan. ¡Demasiado fanáticas!
Pero eso fue durante las primeras dos temporadas no más, después no logré interesarme tanto en la vida de los chicos -así era re fome el programa- Y bueno, la verdad es que…
¡Yo siempre quise ser una Chica de Rojo!

Y aunque yo jure de guata que canto bien –y algunos osen discutirlo- lo mío en verdad es la danza. Igual entre ambas categorías, encontraba más top ser cantante porque se supone que era más profesional, pero sé que hubiera arrasado bailando. Pero tuve mis motivos para no participar:

1. Yo siempre me entero de todo al último (pero de todo) por lo mismo, las fechas de los casting se me pasaban volando.
2. Mi nombre es demasiado “normal” y me niego a ponerme Yamna, Tiffany o cualquier cosa así, y pasar por esa vergüenza en el registro civil sólo para triunfar en el baile.
3. Tengo poca resistencia al fracaso y seguramente el jurado me hubiese hecho llorar ante todo Chile.
4. Igual le encuentro algo sexy a Jaime Coloma y me habrían echado del canal por inmoral.
5. Me cae pésimo el Rafa Araneda y fijo que me hubiese enganchado con él por algo.
6. No tengo problemas familiares, mis papás me deseaban, mi hermana no le hace a las drogas, no he tenido que cantar en la calle… en resumen: un perfil fome para el programa.
7. Sí tomo y bailo apretado, pero soy una lady y no andaría a lo gringa para que me sacaran fotos así.
8. Mi abuelo me hubiera desheredado por ponerme uno de esos trajes de cabaret, que están bien para un show privado pero no por la tele.
9. Habría tenido puros amoríos con bailarines y cantantes, y eso ya está comprobado, no son mi target.

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Pd1: Gracias por todos los ofrecimientos de admiradores secretos... ahora espero hechos! jaja
Pd2: Ya que no fui Chica Rojo... Quiero ser Miss Blogger!! Así que voten por la Pareja Uno AQUI

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lunes, 8 de octubre de 2007

Quiero un Admirador Secreto

Para que me vigile mientras no lo veo. Quiero que trate de adivinar mi contraseña de correo sólo para saber si salgo con alguien. Que me deje flores en la puerta de mi oficina con una nota misteriosa. Y que esa nota más encima sea romántica.

Quiero que se consiga mi número de celular y me deje mensajes. O podría dejarme pedazos de canción sin hablar nunca. Y que se cree un correo sólo para escribirme sin que lo descubra.

Quiero un admirador secreto porque quiero salir y sentirme observada. Quiero que sea muy mino, pero tímido. Y que le pregunte al ascensorista si salí a almorzar o no. O porqué he faltado tanto, si me tomé vacaciones o estoy enferma.

Quiero que sepa mi horario de entrada y de salida. Y que me saque fotos sin que me dé cuenta. Quiero que averigüe el día de mi cumpleaños. (Es el dos de marzo) Y que me deje un regalo en la puerta ese día.

Después de eso, voy a querer que todos sepan que tengo un admirador secreto. Y un admirador secreto súper guachomino!

(Jajaja, parece que quiero un psicópata también… Pero no me importa, esto se va fijo a la carta del viejito pascuero de este año)

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jueves, 4 de octubre de 2007

¿Ridícula Yo?

Ayer caminaba como siempre por Huérfanos hacia mi oficina y de la nada me gritan: “RIDÍCULA!”
¡Cara de raja! ¡Qué se cree la gente!

Rewind…

Ayer camina como siempre por Huérfanos –conectada a mi súper celular con radio- hacia mi oficina –escuchando una canción demasiado prendida que me traía sonriendo y bailando- y de la nada me gritan: ¡RIDÍCULA!

Es que me mata la canción “El señor de la ducha” de la radio HIT y siempre la ponen cuando yo ando en la calle!
Y en la parte “♪ Si quieres gozar, si quieres perrear, de camino al colegio la ducha te pone a vacilar ♪”, yo ya tengo mi propia versión aplicada a mi vida –que por la moral y las buenas costumbres no voy a publicar aquí- y sí, venía sonriente. Y bailando. Un poquito.

Para colmo en el medio de la canción sale el Nacho Godoy cantando “Limpiaparabrisas” y yo no lo puedo evitar: me sale el “sapito de agua, sapito de agua” casi por inercia. Ni hablar de “luces altas! luces bajas!”
De hecho creo que venía en esa parte de la canción cuando escuché clarito el grito a unos metros de mí.

Me di vuelta a mirar al cretino que me había gritado con cara de “pasaste de una a mi escala del odio” (a nadie le gusta estar ahí, eh?) aunque obvio, primero tuve que detener mi movimiento de caderas y bajar los brazos.
Y era un amigo que no veía hace mucho tiempo -5 años según su cuenta- y apenas lo reconocí me quería enterrar. De hecho mi primera intención fue dar media vuelta y correr cual pato malo, pero su mano me contuvo.

- ¿Cómo estay?
- Bien ¿y tú? ¡Tanto tiempo!
- JAJA, ¿Venías bailando, cierto?
- Eeeee… es que vengo de la pega… bailo en el café con piernas de la esquina…

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lunes, 1 de octubre de 2007

Isolda Noctámbula

Soy sonámbula desde que tengo uso de razón. Situación que provocó por lo demás varias risas cuando llegaba dormida, muy pequeña aún, a la pieza de mis papás a ofrecerlas cosas, salía de mi cama a recorrer la casa o simplemente despertaba a mi hermana con mis diálogos incoherentes. En realidad, ella es la única a la que no le da gracia el temita, porque me dice casi todas las mañanas que la asusté en medio de la noche con un tremendo grito, o que despierta cuando siente que estoy muy cerca de ella mirándola (y dormida!) bien raro…
Yo le he explicado que si le hablo tanto debe ser por todo lo que la quiero y que no puedo dejar de comunicarme con ella ni en sueños, pero el susto que le dio cuando la otra vez “le pasé a pegar” –fue sin querer- porque me estaba vistiendo dormida así como para salir tipo 3 de la mañana, no se lo quita nadie.

De hecho a mí me encanta ser sonámbula y tener somniloquia -hablar dormida-, porque creo que tengo muchas cosas que comunicar y que definitivamente el día se me hace corto, entonces, mi cerebro se niega a dormirse.
Hace tiempo un psicólogo me dijo que el sonambulismo no era tan genial como yo lo pintaba, porque finalmente no dejaba a mi mente descansar y que podía deberse a muchos traumas. Y si hay algo que yo no soy es traumada, así que nos trenzamos en una dura discusión, donde él me tiraba a Nietzsche y Freud por la cabeza como ametralladora, mientras yo le respondía que proceso muchas ideas por minuto, que mi escasa capacidad de concentración sólo se debe a que me encanta divagar y que por último, qué sabía él si a mí me encantaba ser sonámbula.
Sí, porque lo encuentro de una extravagancia que me hace más especial aún. Ja!

El único problema del sonambulismo es que cuando no duermo sola, estoy preocupada de lo que dirá mi inconciente. Incluso, una vez de paseo en la playa con unos amigos, éstos se turnaron para interrogarme dormida. Afortunadamente, y pese a una que otra cuota de alcohol en mi sangre, me porté como toda una señorita y no dejé salir ninguno de mis escabrosos secretos.

También me pasó con un ex que, escandalizado con mi vida noctámbula, me despertó para amenazarme con irse de la pieza si yo seguía hablando tonteras. Y después supe que todo su enojo era porque le pareció escuchar que yo llamaba a otro hombre entre sueños, pero me defendí como gato de espaldas y salí airosa.

Porque, o sea, si esas cosas no las comento ni curada, ¡menos dormida!


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Pd: Necesitamos su apoyo, pareja número 1, vote aquí!

viernes, 28 de septiembre de 2007

Coqueteando con el Poder

Entre todas las cosas que he querido ser en mi vida, la última que se me ocurrió fue que quería ser poderosa. En verdad esto lo veo casi como la carta al viejito pascuero, es decir, puedo querer lo que sea total es gratis…
Hace unas semanas recibí una llamada a mi celular de un número desconocido. Me dice “hola soy XXX compañero tuyo de la U” y mi bloqueo mental del momento me hizo imposible recordar quién era -conozco mucha gente y no puedo retenerlos a todos!- pero muy cordial seguí hablando y ZAS: Sorpresa! Me estaban invitando a ser parte del nuevo centro de alumnos de la escuela de derecho.

Al principio inventé mil excusas por minuto para rechazar la invitación, porque pensé que eran mis compañeros de primero, de los cuales la mayoría viene jugando conmigo a la “la ley del hielo” desde mayo y donde ya me aburrí de intentar caerles bien. Porque les presto todos mis apuntes y después me odian porque me va bien, mientras las chicas me pelan porque voy con mini a clases. O sea, ni a misa con ellos.
Así que estaba inventando algo así como un viaje eterno de aquí al final de la carrera cuando me dice “Nooo, Cote, si nosotros somos de 3º y 4º, tú eres la única de 2º”

Y mis ojos brillaron. Y vi el poder a la vuelta de la esquina. Y pensé en mi slogan personal. Y filo con el resto de la lista –Ja! No, mentira-. Me vi revolcando en la arena política… Sonó como porno eso, pero me refiero a pavimentar mi futura carrera política.

Por eso fui a la famosa reunión en la que me presentaron el proyecto, que además de ser interesante tiene como principal objetivo implementar el primer centro de alumnos de la carrera, así que acepté pertenecer a la lista. Igual fregué porque soy delegada de finanzas, pero ya les avisé que las matemáticas y yo somos enemigas acérrimas, así que si quieren un balance de fin de año habrá que contratar un contador, porque ni con mi cuenta corriente puedo yo sola.
Pero como andaba exigente ese día, mi cargo además es "delegada de extensión”, una palabra que no dice mucho pero se supone que me encargaré de las comunicaciones y los eventos, así que top.

El único problema es que como buena lista de centro de alumnos tendremos que ir a votación. Y yo tengo poca resistencia al fracaso, así que planeo no meterme mucho en la campaña. Algo así como “mover los hilos” desde atrás y proponer todas las ideas que tengo, pero no voy a poner mi linda cara en todas las paredes de la U. Después mi mamá me dijo que debía cuidarme eso porque podía parecer como que soy “sólo una cara bonita” y no es cierto, así que tendré que preparar igual un discurso.
Pero el discurso de la victoria. Porque si perdemos, mi escasa resistencia al fracaso me dice que también yo deberé perderme un tiempo.

Pd: Y no me deje perder aquí tampoco! Somos la Pareja Número Uno, Vote Aquí

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jueves, 16 de agosto de 2007

Mi Papá es Súper Héroe

Trabajo en pleno centro de Santiago, ahí donde las plazas fueron pistas de hielo por este invierno-polar y donde en verano uno tiene que andar sorteando las palomas asadas que caen al asfalto caliente. Ahí mismo, “donde las papas queman” según mi papá, quien chocho ve cómo prolifera todo el negocio ambulante. Porque si han pasado por aquí a las 2 de la tarde saben que apenas se puede caminar, se mueren lo que es a las 9 de la noche, donde por más agilidad que le pongo a mi camino al metro siempre “piso” más de un “local de cuneta”, ganando los garabatos más estrambóticos que he escuchado.
En fin… A mi me encanta trabajar aquí en pleno Paseo Ahumada, porque a cada rato te encuentras con conocidos y siempre hay mucho movimiento; de hecho, lo único malo es la delincuencia. Yo no sé si veo mucha tele o qué, pero cada vez que salgo miro de reojo para ver si presiento un pato malo detrás de mí y agarro mi cartera a dos manos –porque si me agarran el poto filo, ése se queda ahí, pero mi billetera no!-, todo esto porque siempre dicen que mi cuadra y las siguientes son las más peligrosas, con los más altos índices de “asaltos por sorpresa” (el nombre gil: “Sorpresa! Te robé!” Ajajaja… dato rosa)

A lo que iba es que hace un tiempo, mi papá-jefe llegó tiritón y al borde del soponcio a la oficina. Y yo con ataque surtido, preparando cafecito con doble de azúcar para que al pobre le volviera el color a la cara y el alma al cuerpo, pero nada. Medio sofocado trataba de hablarme sin resultados y yo, que la paciencia es un don que me fue negado desde la cuna, angustiada le dije: “ya poh! me aburro!” y ahí por fin me contó:

Resulta que venía de vuelta de los tribunales cuando justo delante de él, cuasi película de acción, ve un pobre viejito indefenso con cara de espanto porque un “antisocial” le había sacado el sueldo de su bolsillo a la salida del banco (yo también con cara de horror). Un caballero bueno trató de tomarlo del cuello pero se le soltó y el malo de la película empezó a correr, así, de sopetón frente a mi progenitor.
“Y no sé Cote, no lo pensé, lo vi corriendo hacía mí y a lo único que atiné fue a levantar mi pierna y pegarle una patada ahí en las costillas” (eso fue muy chistoso porque me imitó el movimiento y casi me dejó nock out) Y yo con cara de película de terror escuchando todo, pensando porqué no vendían cabritas cerca de la oficina porque ya me sentía en el cine (me distraigo demasiado fácil).
La cosa es que con el golpe digno de tortuga ninja mi súper papá dejó medio lelo al maldito pero aún seguía dando la pelea, cuál Duro de Matar, y ahí entre los dos héroes de la tarde lo inmovilizaron, mientras golpes iban y golpes venían (yo ahí ya me había sentado a escucharlo porque papi por primera vez en su vida era histriónico). Finalmente lo dejaron apretado contra un negocio y la gente se empezó a acercar y todos le gritaban cosas feas al delincuente (malo! feo! (si oh!)) pero nadie hacía nada en realidad, mientras papi estaba aterrorizado porque la dueña del negocio le pasó un palo para que le pegara al mafioso (ajajaja) y mi súper héroe conciliador le decía "no es para tanto señora, si ya lo tenemos".

Lo más chistoso de todo –y es el final feliz de la historia- es que el viejito recuperó su dinero, le pegó un par de combos al maldito casi para desquitarse no más y emprendió la retirada, negándose a dejar la constancia! Después del medio show!
Todo esto porque afortunadamente llegaron mas o menos rápido “carabineros al lugar de los hechos” y se llevaron al delincuente, que según mi papá era “jabonoso” (no he podido quitarle de la cabeza que sería muy raro que los delincuentes se bañen en crema antes de salir a asaltar…) y mi súper héroe personal se fue raudo del lugar porque nadie le sacaba la idea de que debían haber más amigos del pato malo al lado y todos echándole el ojo.
Después de eso mi súper papá anduvo con el colon en la mano toda la semana, me obligaba poco menos que a caminar de espaldas para que le vigilara la retaguardia por si nos encontráramos con el “antisocial” que venía a desquitarse. Para más remate, trataron de entrar a nuestra oficina esa misma semana! así que tuve que pagar el doble para que nos arreglaran flash las chapas y todavía, cada vez que tocan el timbre después de las 7 de la tarde, tirito.
Y es que parece que ninguno de los dos somos tan valientes como para luchar contra la delincuencia capitalina, pero yo estoy tranquila porque tengo mi súper héroe personal =)

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lunes, 13 de agosto de 2007

Loca de los Dichos

Mi mamá se crió en el campo, por así decirlo. No significa que llegó como Carmela a la capital, con trenzas y vestido a cuadros, sino que en esa época mi abuelo era muy high y tenía la senda casa patronal con mayordomo, sirvienta y mozo! ¿Qué tal? De los detalles de esta historia en todo caso nos vinimos a enterar hace muy poco, cuando de pasadita nos revelaron que mis abuelos eran tan pero tan high, que mi abuela aprendió a hacer la cama hace sólo unos años… y ni hablar de hacer el aseo.
En fin, pero mi abuelo fue como visionario para su época y estudió una carrera en la Universidad, y por ende, obligó a todos sus hijos a sacar carreras profesionales. Mi mamá, como buen ejemplo, es seca en lo que hace porque además tiene una especialidad bacán donde son muy pocas en Chile, y yo cada vez que la veo me acuerdo que debí haberle hecho caso y estudiar lo mismo que ella porque tendría la media pega ahora -porque todas las pegas increíbles y bien remuneradas se heredan-, pero según yo era buena para las letras… Ajajaja.

Pero a mi mamá la traiciona su pasado de campo. No lo puede evitar. Tiene una jerga pegada que yo encuentro hasta kitsch: ¡mi mamá es una loca de los dichos!
Para ella no existe ni siquiera el “Errar es humano, perdonar es divino”, Noooo!! El dicho va más encima con una connotación cuasi sexual propia del medio campestre: “Errar es humano, dijo el pato bajándose de la gallina… perdonar es divino, le dijo la gallina, salga pato o gallareta” (según ella eso se estila allá en el sure)
Lo peor de todo es que con estos dichos mi hermana y yo nos criamos, por lo tanto es usual encontrar entre nuestras respuestas habituales a cómo vamos en la U con un “¡Hasta aquí vamos bien! dijo el pavo en la puerta del horno”.
Según mi mamá no es para tanto y que nosotras le ponemos, que si hubiésemos conocido a la gente que ella conocía, ahí si que nos reiríamos –según ella le sube el pelo porque no habla cantado ¡pero igual!-. Aún así, si tiene que pelar a los hijos de una de sus amigas, la frase clásica que emplea es “La culpa no es del chancho, sino de quien le da afrecho”. Y si por alguna razón se siente un poco extra en algún lugar, no es capaz de decir eso sino que se siente “Como chancho en misa”.
Asimismo ella nunca está “preocupada”, sino que está “Como loro en el alambre” y si quiere hablar y nadie la deja, nos dice “Cuando un burro rebuzna, los demás paran la oreja” –si, caímos en un segundo a calidad de animalitos de campo-. Y si por si acaso discuto con mi hermana por algo que quiero y no ocupo mucho (todo lo podría ocupar algún día) me rebaja aún más diciendo “Eres como el perro del hortelano, no come ni deja comer”. Y ni hablar de vacas gordas y flacas –para ella ése debería ser término del ministro de economía exclusivamente-.

Pero lejos lo peor de todo es cuando me llegan a mí directamente los dichos. El otro día le presté plata y cuando se la fui a pedir de vuelta, me dijo “Cría cuervos y te sacarán los ojos” (Ajajaja). O sin ningún respeto me dice “Vamos arando dijo la mosca en el cacho del buey” cuando quiero hacerme acreedora de algo que, supuestamente, no hice. Y si se me llega a ocurrir discutirle algo que a ella le parece que es muy obvio, fijo que me dice “Déle con que las gallinas mean”.
Ok, ése sí necesitó explicación biológica porque yo pensé que sí meaban, pero como ella vivió con gallinas y yo no, no me queda de otra que creerle.

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jueves, 9 de agosto de 2007

René en Mi Ascensor

Sí! René de la Vega estaba en el ascensor de mi edificio hoy! Y cuando lo vi primero no lo podía creer, porque en verdad es más alto de lo que se ve en la tele e incluso no se ve tan penca como en la tele, pero más encima era el hecho de que un famoso (bueno, casi) estaba en el mismo edificio donde yo trabajo todos los días!. Y cuando empujé a la señora que estaba delante de mí para quedar a su lado me sentí un poquito mal (pero poquito, no la boté tampoco) y después me sentí la Titi Larraín cuando tiré mis brazos a su cuello y lo saludé de beso en ambas mejillas, mientras le decía –yo tartamuda y él sonrojado- que prácticamente me había criado con el hit “Chica Rica”, que me la sabía de memoria (como si fuera la media proeza) y que hasta había pensando en ofrecerme a su staff para cuando lanzara su nuevo disco, porque yo bailo la raja y más encima me vería muy bien frente a las cámaras, todo esto mientras apretaba con el codo el botón de emergencia del ascensor para dejarnos atascados unos minutos en el entrepiso y terminar de planear con él mi lanzamiento al estrellato en medio de un video clip con luces fluorescentes de fondo.

Mentira. Nunca tan flaite.
Sí, René de la Vega estaba en mi ascensor, sí nos cruzamos e incluso me saludó, pero nunca me iba a tirar a saludarlo así! (aunque lo pensé, lo admito). De hecho lo que me dejó más impactada es que me tupí. Yo, la miss prendida, me quedé con ojos de huevo frito viendo lo más cercano a una persona famosa pasando delante de mí y sonriéndome todo educado, que más encima no es ni tan famosa y que más encima la mayoría lo considera ridículo (yo no tanto porque vi un documental de su vida y bueno, igual me cae bien).
Pero lo peor de todo es que yo me tupí. De hecho quedé con tal cara que don Sergio (mi ascensorista favorito) se tapó la boca para no carcajearse descaradamente de mí y me dijo, como si nada “¿lo ubica, señorita María José?” y yo cortada aún, tratando de que mi cara volviera a su estado natural y no parecer tan groupie, evité el golpe bajo con un “ehh, parece que lo he visto en la tele…”.
Me bajé del ascensor todavía contrariada y cuando ya se cerraban las puertas puse mi mano –con todo el pánico de perderla- y detuve con un grito a don Sergio. “¿Era René de la Vega, cierto?” –mal, sentí que mis ojos me delataban con un brillo terrorífico digno de quinceañera en recital de Reik- y él, aunque es muy caballero, no podía dejar de reírse mientras me decía que sí, que efectivamente era René. Por lo tanto iba de cajón que yo le preguntara a dónde había ido, porque está bien, me la ganó la primera vez, pero si ahora voy entrenada a encontrármelo y no de sopetón, demás que reacciono mejor.
¿Y sabes qué me respondió? “Ah no sé señorita, yo soy muy discreto”.
Y me cagó.

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martes, 7 de agosto de 2007

Pendientes 2007

Estas son las cosas que tengo que hacer sí o sí, antes que se acabe el año (menos mal me queda un semestre)

  1. Tengo que sacarme buenas notas también este semestre, porque aunque me encante esto de contar intimidades por la web, este humilde blog no me dará de comer en los próximos años.
  2. Necesito que me inviten a una fiesta de Halloween demasiado top, pero de verdad que sea una hiper mega producción, para tener la excusa perfecta para perder un día completo pensando de qué chuchis me voy a disfrazar.
  3. Debería encontrar la forma en que finalmente me haré famosa!
  4. Tengo que hacer una limpieza “a fondo” de mis ochorrocientos contactos de msn, porque me di cuenta de que los pasteles están all inclusive.
  5. Debo comprar muy pronto mis pasajes a Mendoza para la semana del 18 (cero patriotismo, nica lo paso en Chile) para ver a mi amiga Fer… y ver qué me tiene deparado el destino al otro lado de la cordillera con los guachominos argentinos, porque ésos nunca me han defraudado!
  6. Tengo que pedir libre el día 24 de octubre para ir al recital de Soda Stereo y estar toda la tarde en el Nacional, porque después de comprar las entradas con 4 meses de anticipación, sería el colmo que quedara lejos más encima!
  7. Tengo que ver a varios de mis amigos, que los tengo ultra abandonados por problemas de tiempo (de mi tiempo, si sé…)
  8. Necesito hacerme el tiempo también para ver todas las obras de teatro que tengo apuntadas en mi agenda, antes de que las dejen de dar.
  9. Tendría que ganarme un premio de la lotería, porque pucha que juego todas las semanas y porque cuando me gane el guatón voy a ser tan feliz!
  10. Debo hacerme amiga de al menos una persona VIP, para poder colarme a todos los mega eventos santiaguinos.
  11. Tengo que encontrar la manera de que una –mínimo- de mis brillantes ideas se realicen en el metro de Santiago. Hoy llamo.
  12. Debo convencer al guachomino X de que haga lo que yo quiero!
  13. Tengo que buscar un curso ameno para hacer, algo así como para mi tiempo libre pero también de crecimiento personal (ajajaja, bueno, de baile también podría ser)
  14. Debería alisarme permanentemente el pelo, porque me di cuenta que gasto mil minutos en eso a la semana (y mi mamá se dio cuenta que gasto mil watts a la semana por lo mismo)
  15. Si un “amigo” me trae la cartera que me prometió de Baires, tendré que practicar el Baile del Koala que me exigió a cambio, para no quedar tetrapléjica en el camino.
  16. Tendría que practicar seriamente las canciones que pienso cantar en el karaoke (porque de este año no pasa que no me inviten a uno, eh?)
  17. Debería regularizar mi estado en materia contractual para por fin emitir boletas como la gente y poder así optar, algún día, a un crédito bancario decente.
  18. Debería pensar seriamente en cambiar un poco el tema de mi blog, porque últimamente todos los guachominos temen salir publicados, Ajajaja.
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lunes, 6 de agosto de 2007

Yo No Vengo a Vender!!!

Lo admito, yo siempre he sido consumista de las súper ofertas y pertenezco a ese público fiel de los info-comerciales. Son de lo más fomes que hay y ni siquiera yo creo que ese shampoo tenga el don de hacer salir más cabello, pero igual se lo quiero comprar a mi papá. Por si acaso.
De hecho ni siquiera estoy muy convencida de que esa súper aspiradora que no se conecta a la corriente sea capaz de recoger hasta agua del piso, pero apenas tenga una excusa lo suficientemente buena, voy a persuadir a mi mamá de que llamemos a México para encargarla. Y tampoco sé dónde ocuparía esa mágica ampolleta indestructible y sin cableado que se pega en cualquier pared, pero la quiero, la encuentro súper necesaria! Y le voy a pedir a mi abuelo que imite ese mueble donde se pueden guardar hasta 12 pares de zapatos en un espacio mínimo! Ése si es el mejor invento…

Pero los que me matan, son los vendedores de la micro.

Con la frase “yo no vengo a vender, vengo a regalar” ya me pongo tiritona, porque sé que se viene una buena oferta. Cuando los sacan de sus envases y se ven los productos brillantes, yo trato de no mirarlos porque en verdad, me debo ver como devota ante la virgen. Si dicen “este producto no lo encuentran en cualquier bazar” yo ya lo deseo porque significa que es difícil de conseguir y sobre todo, que yo no lo voy a poder conseguir en otra parte, y si hay algo que odio es que me digan que yo no puedo algo.
Pero definitivamente es la frase “Pero para que sea una real oferta, no se lleva sólo uno, ni dos, sino que TRES por el PRECIO DE UNO…
Ahí, de frentón, ya cagué; estoy con la mano en alto y sacudiéndola casi como que se me fuera a pasar el tren. Y si el vendedor en cuestión se demora o pasa con otro pasajero primero, me preocupo de hacer contacto visual con él de inmediato, no vaya a ser que se baje o se le acaben antes de darme el mío.
Bah! La gente debe creer que soy el “Palo blanco” de la micro.

Producto de esta devoción enfermiza, en que la palabra “oferta” me deja un poco lela y que estoy convencida que eso de subirte justo a la micro –ninguna otra- donde justo se subió el vendedor con ese producto –único en su especie- que siempre quisiste, casi responde a un mandamiento divino donde veo que el cielo se abre un poco y alguien de allá arriba me iluminara y me dijera “sí hija, éste es tú momento”, entonces obviamente yo no puedo decir que no, es que tengo lo que mi mamá denomina la “colección de tonteras de la micro”.

Porque he llegado a casa con numerosos cepillos de dientes de distintos colores, que admito son bien malos, con suerte duran un par de días pero como tengo tantos y la mayoría se doblan porque son ideales para viajar, no importa. Tengo también una herramienta especial para cortar vidrio para cuando me decida a ser artista y haga un “collage” con vidrios de colores. Me compré un blanqueador de dientes que viene con una instrucción en chino, así que todavía no me atrevo a probarlo. También una colección de plumas con recargas que está intacto sobre mi escritorio, porque se ven muy bonitos así. Compré el juego de 12 lápices pasta de colores, de los cuales sólo 2 sirven, pero estaban tan baratos y venían tantos que no pude evitarlo. Una vez compré tres reglas al precio de una, así como que había olvidado que no las ocupo desde el colegio. Y una corchetera chiquita con corchetes también chiquitos, que me encanta porque la traigo siempre en mi cartera y sé que algún día me sacará de apuros. Tengo también un set de herramientas del buen dueño de casa, que pretendo ocupar cuando me vaya a vivir sola (escúchanos señor…). Ah! Y tengo un desatornillador que además de sacar obvio, tornillos, mide la corriente de un enchufe. Ése si que no sé cuándo lo voy a ocupar.

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