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lunes, 19 de noviembre de 2007

Me Voy al Infierno Vegetal

Maté a la planta de la oficina.
Bueno ya… a las cuatro plantas que teníamos.
En realidad no es como que las haya tirado del 7º piso, ni las metí a la tina para acuchillarlas por sorpresa como en psicosis.
Como dijo papá: “Sólo las dejé morir”.

Y tuve que confesarme con mamá, que es la amante de las plantas que tiene convertido mi living en una selva. Y cuando le conté, me miró con cara de odio mientras yo le explicaba a la velocidad de la luz que admitía la culpa, que era una mala madre de vegetales, que sólo me acuerdo de alimentar al perro cuando me ladra y que las plantas ¡no ladraban! Que todo había partido con mi viaje a Mendoza, porque antes tenía una rutina para echarles agua, pero como allá hice de todo menos regar, lo había olvidado y de eso hace… varios días…

Y que por último yo no tenía toda la culpa, porque la planta que más muerta estaba, era la de la oficina de papá.

“¡¡¿Y qué tiene que ver eso?!!” me preguntó ella, como si fuera San Pedro Vegetal y quisiera lanzarme de una patada del cielo verde.

“Que papá fuma mucho entonces la planta ni podía respirar, la pobre estaba hasta asmática yo creo. Además, que él es muy estresado y la pobrecita recibía puras malas vibras todos los días. O sea, ¡no se murió solamente porque yo no le eché agua!”.
Y como le dio risa mi explicación, mamá me perdonó.

¡Pero yo temo que las plantas vengan a tirarme las patitas en la noche!

Así que las tengo en la UCI, aplicando agua por gotitas con algodones –como me obligó mamá- y hablándoles dulcemente.
Porque según la nueva defensora universal de esos seres verdes, hay que hablarles e incluso cantarles para que estén bien, cosa que además de encontrarla un tanto ridícula le dije que me quitaría mucho tiempo.
Pero ante esa mirada de fuego de mi progenitora que me culpa de asesina, no me quedó de otra que partir al nuevo cementerio vegetal a disculparme con ellas.
Ahora les canto también -esto de trabajar sola...- claro que sólo reggeaton, así que si salieron medias doctas en el tema musical, no le veo mucho futuro al tema.

Pd: Gracias por todos los saludos deseándome suerte! Me fue bien en todo así que ando más feliz que una perdiz, salvo por mi asesinato múltiple, claro…

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lunes, 24 de septiembre de 2007

Sí, Ya Volví

No, no me encontré con Fito en la calle y eso que me pasee mucho por todo Mendoza. Sí conocí a un productor de televisión y pensé: “Tate! Ésta es mi oportunidad, total, quién es Susana Giménez al lado mío! Yo sí que la reventaría en la TV argentina”. Pero después de ver su tarjeta –todo lo que es chanta- y su escasa modulación producto de varias copas de más, entendí que era su “estrategia” para levantar chicas guapas de los bares no más.

Tampoco me encontré con la señora K en mi viaje, dizque vive en Buenos Aires y no visita mucho las otras ciudades, así que no me quedó de otra que conseguir el mail del partido justicialista para ofrecerles mis servicios de campaña, pero mis amigos ché no me dejaron, porque nadie quiere que gane ella. Asimismo los directores de cine, parece que andaban grabando afuera… así que lo de mi primera película quedó en stand by.

Sobre la última opción de encontrar el amor de mi vida allá, no puedo emitir comentarios, aunque mis minis y yo arrasamos todo el rato.

Sólo puedo decir que como los caballeros no tienen memoria, ídem las damas como yo, así que apenas crucé la aduana le hice un “delete” a mi disco duro y partí de cero otra vez. Ja!

(No era tan anti-chilena, igual volví… Rumorean por ahí que fue por venir a buscar mi corona de Miss Blogger 2007, jajaja)

Gracias por todos los saludos!!

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domingo, 16 de septiembre de 2007

Che, me Voy!

Como el patriotismo no es uno de los “valores” que me encarna, odio la cueca y siempre me enfermo de la guatita comiendo empanadas, me voy en unas horas más a Mendoza. El detalle de la pequeña caña que tengo producto del matrimonio al que fui anoche -que por lo demás estuvo de lujo, fui la dueña de la pista de baile y no, no tomé el ramo nuevamente- lo comentaré a mi regreso con fotos incluidas obviamente.

Y todavía no me subo al bus y ya me quiero quedar allá. Me encanta Argentina. Me encantan los argentinos. Ajaja, aparte de los guachominos argentinos, también me refiero a la sociedad en general, a la gente que te saluda en la calle con un “¿Qué hace una nena como vos acá y solita?” –obvio, un guachomino galán-, a los que se acercan a saludarte mientras tomas un café como si nada o los que te comentan el libro que hojeas en una librería.

Además que como tengo el síndrome Zamorano y apenas piso suelo argentino, se me pega el ché, el vos y demáses, nunca he tenido problemas para ajustarme a la sociedad trasandina y me invitan a todas partes como una argentina más, así que más ganas de quedarme aún.
Por eso, aprovecho de despedirme por una semana porque allá dudo que me conecte. ¡O sea!, espero estar demasiado ocupada conociendo gente y visitando lugares como para hacerlo.

Y si no vuelvo, puede ser por cualquiera de estas opciones:
a. Porque me ofrecieron una pega increíble en la televisión argentina, cuando unos productores queden locos conmigo.
b. Porque andaba justo Fito paseando y cuando nos cruzamos, me pidió que cantáramos a dúo en su nuevo disco.
c. Porque quizás me tope con la señora K y me pida que le lleve su campaña presidencial adelante.
d. En una de esas un director de cine me “descubre” y tenga que comenzar a rodar al tiro una película.
e. Por último, porque encontré el amor de mi vida por esos lugares.

Así que si no regreso… ¡queda absolutamente prohibido ir a buscarme!


Saludos Dieciocheros para todos!!

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